He decidido
Por fin
saltar de la almohada
y con poco mundo a
mis espaldas
viajar al hambre...
Me acompañaré de Knut Hamsun
De Mallea
Quienes volcaron a sus individuos
en caóticas metrópolis
A pie de autopistas
oscilantes de tranvías
Agarrados de la existencia
Aún Silva
en El mal del siglo
y el gracioso desenlace del poema
que nada desdice de esta empresa
Saciados de hambre
No me nace parodiar al que dibujó la oscuridad
de las flores
Y trató de retratar al viajero
en el que
parte por partir
Escucha bien
Cuando salimos del vientre
y desechamos el cordón espacial
Ya nos espera la montaña
La cima
Ir
Sólo por ver el duradero viaje
Acaso hacia
el cuerpo
Por percibir al condenado de hambre
tratando de comer el fruto inalcanzable
Otra fiera es la gula
Con osadía la interrogaré
Veré correr al venado de deseada carne
Me diré ¿Ese viaje al cuerpo es bello?
Al viajar no necesitaré ir más allá de mis pies
y en efecto volver (Pues Itaca siempre ha estado donde está el cuerpo)
¿Cual es la belleza del viajar… Acaso está en la osadía de Odiseo?
II
Edificio que refleja en su vidriera
la temblorosa fachada vecina
Soñando líquido camino
oscureciendo de tarde
Hermosa es mi vida volviendo sin cesar
a esa pintura de agua reflejada
Sin
vértigo sin
miedo al escalofrío
Partir
te pone píes en
tierra
Viajero
Que tu camino le dé la vuelta al globo
Y si es el caso no digas que vuelves
pues tienes el regreso
en la huella del hombre
del hambre
A ella
Nos miramos como a la costilla
Y comes vista al horizonte
Otra vez queriendo inventar el vuelo
trémulo de estómago
De partir