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viernes, 6 de febrero de 2026

Educación de cuño escolástico fabrica del "retraso" hispanoamericano.

 

En la educación de cuño escolástico, la realidad no existe; lo que existe es el texto.

 

 El alumno no estudia la economía, estudia el manual de economía 

 

 

  • La parodia: La clase no es un diálogo, es una liturgia. El docente dicta la verdad, y el alumno, en un acto de fe mística, la transcribe en su cuaderno para luego devolverla intacta en el examen.
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     La duda es vista como falta de preparación, cuando en realidad es la única señal de que alguien está empezando a pensar. Hemos convertido la educación en un proceso de castración intelectual bajo la promesa de un diploma que, irónicamente, certifica que el graduado es inofensivo para el sistema.

     

     

    la educación de cuño escolástico —esa herencia de la Contrarreforma que aún sobrevive en nuestras aulas— es el laboratorio donde se fabrica el "retraso" hispanoamericano. No se refiere solo a la religión, sino a un sino a un

     método mental:

     la repetición de verdades absolutas,

     

     el respeto sagrado al manual

     

     y el pánico al pensamiento propio.








    La Apoteosis del Loro: Crítica a la Escolástica Moderna
     
     
     
    Es conmovedor observar cómo nuestras instituciones educativas han logrado la proeza de viajar al siglo XXI sin abandonar jamás el siglo XVI. 
     
    Hemos reemplazado el latín por el "inglés técnico" y el catecismo por el "manual de competencias", 
     
     
    pero la estructura del alma sigue siendo la misma: la del seminarista obediente.
     
    1. El Culto al Manual (La Biblia de bolsillo)
     
     
    En la educación de cuño escolástico, la realidad no existe; lo que existe es el texto. El alumno no estudia la economía, estudia el manual de economía.
     
    • La ironía: 
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    •  Se prepara al joven para "cambiar el mundo" obligándolo a memorizar definiciones de un mundo que ya no existe. El examen no es una prueba de inteligencia, sino una inspección de aduanas: se verifica que el alumno no traiga ninguna idea propia que no haya pagado el impuesto del dogma oficial.
    2. El Profesor como "Virrey del Saber"
     
     
     
    Heredero directo del doctor de la Iglesia, el profesor en este sistema no es un guía, sino una autoridad infalible.
     
     
     
    • La parodia: La clase no es un diálogo, es una liturgia. El docente dicta la verdad, y el alumno, en un acto de fe mística, la transcribe en su cuaderno para luego devolverla intacta en el examen.
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    •  Es una forma de "transustanciación" donde el conocimiento pasa de un papel a otro sin tocar jamás el cerebro de nadie.
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    3. El Pánico a la Pregunta (La Inquisición silenciosa)
     
     
    Si un estudiante osa preguntar "por qué", la estructura escolástica reacciona con el horror de un obispo ante una tesis luterana.
     
     
    • La ironía: Se premia la "excelencia", pero la excelencia se define como la capacidad de no causar problemas. 
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    • La duda es vista como falta de preparación, cuando en realidad es la única señal de que alguien está empezando a pensar. Hemos convertido la educación en un proceso de castración intelectual bajo la promesa de un diploma que, irónicamente, certifica que el graduado es inofensivo para el sistema.
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    4. La Titulitis (La limpieza de sangre académica)
     
     
    Así como en la colonia se necesitaba un certificado de "limpieza de sangre" para ascender, hoy exigimos cartones, másteres y doctorados que funcionen como escudos nobiliarios.
     
     
     
    • La crítica: No importa lo que el individuo sepa hacer, sino el sello que lo acredita. Es la supervivencia del "papelismo" barroco: si está escrito y sellado, es verdad; si es solo talento real, es sospechoso.
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    Conclusión Irónica
     
     
     
    Al final, nuestra educación escolástica es un éxito rotundo: logra que ciudadanos con smartphones de última generación piensen con la rigidez de un monje medieval. Hemos democratizado la minoría de edad intelectual.
    "El éxito de nuestra universidad es que el graduado sale de ella con todas las respuestas anotadas, pero sin haber comprendido jamás ninguna de las preguntas que dieron origen a la civilización."

     

     


     crítica humanista y moderna a la
    Escolástica
     
     
    Durante siglos, especialmente en su etapa de decadencia, la educación escolástica pareció sustituir el contacto directo con la naturaleza y la experiencia por la exégesis de las autoridades.
     
     

    1. El predominio del Magister Dixit
     
     
    En el sistema escolástico, la verdad no se "descubría" observando el mundo físico, sino "recuperando" el conocimiento contenido en los textos sagrados y los autores clásicos (especialmente Aristóteles).
     
     
    • La Autoridad sobre la Evidencia: Si un experimento contradecía a Aristóteles, se tendía a pensar que el experimento era erróneo o que el texto no se había interpretado correctamente.
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    • La Realidad es un Libro: El mundo se leía como un texto codificado por Dios, por lo que la gramática y la lógica eran las herramientas definitivas para entenderlo.
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    2. El Método: Lectio y Disputatio
     
     
     
    La educación se estructuraba en torno a la mediación del texto:
     
     
    • Lectio (Lectura): El maestro leía un texto base (una sentencia de Pedro Lombardo, por ejemplo).
    • Quaestio (Pregunta): Se planteaban dudas lógicas sobre el texto.
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    • Disputatio (Discusión): Los alumnos debatían usando silogismos. El centro no era "mira qué sucede con esta piedra", sino "mira qué dice este párrafo sobre la piedra".
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    3. La crítica de la Modernidad
     
     
    Fue precisamente esta desconexión lo que llevó a pensadores como Francis Bacon o René Descartes a rebelarse. 
     
     
    Ellos argumentaban que los escolásticos eran como "arañas que tejían telas maravillosas a partir de su propia sustancia" (sus mentes y sus libros), pero sin cimientos en el suelo real.


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