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jueves, 24 de septiembre de 2026

El agua de la marcha y el mural


 El agua de la marcha
I 

Transcurría un día de 1825-Nos relata Benito Pérez Galdós-en las calles de Madrid, en
una atmósfera mundana de nuevos ricos y gente apergaminada. Comenzaba una época de arribismo y simulación, puesta de relieve por la humilde muchacha que presenta “Beni-
to” como una gran dama de la sociedad portuguesa en la alta sociedad (el relato titulado Cánovas está en primera persona) Madrileña. Su apellido de tabernera “conejo” en portugués parecía de lo más elegante: Bienvenida la señorita “Coelho”. 
 Esta simulación parecía muy agradable: la señorita Conejo era emblema del “arribismo y la simulación” del protagonista del relato y ambos de una sociedad caracterizada por una floreciente Burguesía a inicios del siglo XIX en España ¿Y si esta floreciente burguesía española provenía de inicios del siglo XVIII, con la “época de las luces”? ¿Qué Revolución Contemporánea Buguesa podría ser, en la necesidad de defender la libertad y dignidad del individuo?
 
 II
 El mural
El sol de la tarde cae de plomo sobre la carrera séptima, rebotando en los cristales de un café minimalista. Afuera, el asfalto bulle con el flujo de la urbe desolada.
Un grupo de turistas avanza a paso rápido, con los hombros encorvados y la mirada fija en las pantallas de sus teléfonos, apurados por llegar con el guía . Justo en la esquina detienen  la marcha. Con varas  de selfie se toman fotos buscando el ángulo exacto. A escasos dos metros, en el muro lateral de un viejo edificio público de gentrificación, está un mural de colores ocres y arcilla. La pintura se descascara por la humedad y el hollín de los autobuses, pero sus trazos aún conservan fuerza. El mural muestra rostros asoleados y manos abiertas. A la sombra de ese mismo muro, sentada sobre un escalón de piedra agrietado, está una persona ebria. Alza la mirada, pero sus ojos no ven la cámara que la enfoca.
Camina rápido, ensimismadx.  Lleva una computadora portátil en la mochila y los ojos fijos en una pantalla donde titila el boceto de su próxima startup digital. Está convencidx de que está a un solo clic, a una sola interacción. 
Los turistas se mueven unos centímetros a la izquierda para enfocar los trazos del mural. La persona  acelera el paso buscando  red y omite  el mural. Le da un trago a su botella, cerrando los ojos. El mural está allí...


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Ad maiorem optimizationem

Ad maiorem optimizationem

I 

A "salvetur quisquis potest" ad "omnes contra omnes"

 Walled gardens ¿Jardines cerrados? Jjjjjjjjjaaaaa. Siempre han estado ahí para el hacendoso y para el ocioso. Entre ellos el aire.

Que me voy para el mar  ¡Al reloj le importa! Que  no me compré una Bermuda por internet ¿A quién le importa? De la raíz al absoluto el tacto pone el dedo en la sien. El pasado tropezó y se fracturó el píe. Entonces no era el pasado...

II

Rodrigo fue a jugar futbol y el vecino lo pateó, la abuela con la biblia en la mano le dijo que no volviera a salir.  ¿Porqué? Se pregunta  la Mamá de Rodrigo. Al rato de escrolear se me aparece la omnipotente. Es por la "cuña" le respondió el hijo: lee también el documento. Ahora si voy a patear con fuerza el balón. Mejor piense en trabajar; pensó la Madre.

 III

La ignorancia que nos reparará el “motor”

 Ex nihilo (LXs Nxdies)

---Ne spirare quidem scimus----

---Párese en la raya y reclame la montadera. Nada de sermones y pide la parte de la liga que coronaron. No se haga la “loca” que ud es bien hueva. No los deje ni rezongar y tóquese la pala de vez en cuando...

IV

Ad maiorem dei gloriam

Mientras tanto Aleksandr Dugin afrimaba para «El decir que, suponiendo que la Tierra se mueva y el Sol esté quieto, se salvan todas las apariencias mejor que con los epiciclos y excéntricos, está óptimamente dicho [...]; pero querer afirmar que el Sol realmente está en el centro del mundo [...] es cosa muy peligrosa, no solo porque irrita a todos los filósofos y teólogos escolásticos, sino también porque daña a la santa fe, al hacer falsas las Sagradas Escrituras».

 V

Pura física de botellazo, loca. Aquí no hay algoritmo que le de polvo ni humo. Lleve el dedo hacia la nobleza del cuerpo, la calle escupe escupe el silogismo.

VI

Ratio Studiorum

 Loyola  delega el computus instrumental al silicio: purifica la mente del afán material. El matrimonio perfecto entre la causa primera y la red neuronal convolucional. Ergo, para la gloria del código.

 

 

 

 

 

 


domingo, 6 de septiembre de 2026

La chimenea

  

Rodaba La chimenea. No todos los pasajeros escroleaban. Las carrozas dejaban el cagajón. En cámara un carro. Los Vidrios quedaron polarizados por el esmog. Las pantallas alumbraban los cuellos de avestruz.

Un elefante de porcelana

Elefante de porcelana

I

Un libro sobre la mesa; el pasador entre las páginas. En la sala de prensa están los dos. El doctor en derecho conserva títulos enmarcados en la pared y colecciones en el despacho. 

Hubo una audiencia: el abogado le devolvió al campesino el bloque de panela.

En el almacén One-Stop Shop, entre pantallas de punta, decoración y novedades, él se detiene. Examina la etiqueta de un elefante de porcelana: la procedencia, el sello, el tipo de pasta. 
II
La radio está sobre la repisa. Decía lo primero que se le ocurría. La sopa está servida. Mañana tendrá que ir a donde no fue ayer. 
El chico llora fuerte. El grande está en la calle. 
Ayer, donde no estuvo, le partieron el tubo catódico.
III 
Dice que la señorita tiene que ir a estudiar. El padre pagó el semestre. El hijo, la madre lo pidió, tuvo que dejar sus cuadernos en el ropero. 
 
IV

En el callejón de carga, la muchacha dejó la mercancía en el camión. Caminó a pasos rápidos. El bus pasó a toda velocidad. El patrón le dijo que se quedara otro rato. La orquesta llegó a la ciudad. El ganado fue arreado con prisa.