Oxígeno algorítmico
[RUNTIME_ERROR: NullSubjectException]
Por Víctor Manuel Niño
«Saber de estos gusanos infectará cualquier idea que lleva tiempo sin tolerarse».
...
Desde la omnisciencia asincrónica que también fastidia por su apoesiada descorbatización
al desorden del cuaderno que suelta la avispa al reojo.
La alteración por la parataxis, el fragmento, el neologismo, la elipsis (silencios que podrían
no escucharse) pretenden poner de relieve el espejo.
Esta espaciatemporalidad dilata el cuaderno
El carro chocón te da en la frente: rompen la hoja:
Le saca la piedra al bloc (alienación en tempodigitalización).
El funcionario vigila, atención Samsa al acecho
Advertencia:
Quijano está cada vez más lejos, queda la palabra perseguida por Aquiles
...
Índice
Oxígeno algorítmico
Parte I: El morro de silicio (La interfaz global)
Ruta Badaling-TicTac Inc
Farmear Aura
Farmear apodos
Tributo
Cinco pesos de aire sin pagar
Parte II: El zoológico de concreto (Las unidades biológicas)
Ma Me Mi Mo Mu
El hombre que había decidido escribir la historia
El escroleador
El escroleador (versión dos)
Oxígeno algorítmico
Parte III: El tercer ojo (La herida neocolonial)
El tercer ojo
Nubelina
Elefante de porcelana
El Clandestino de la sopa
Pases de muleta
Parte IV: El zaguán de Palonegro (Los fósiles y el espejo)
El retrato
La cafetería
Dos interlocutores algorítmicos interlocutando
El espejo
Epílogo: El sepulturero del trapo
...
Ruta Badaling-TicTac Inc
I
Zhang vio de nuevo el video: ¿cómo era posible que en Badaling y ante los registros de los
turistas, hubiera sentido repugnancia del gusano que se le había subido a su bufanda de seda
natural?
Eso depreciaría la ruta.
Si lo hubiera visto Mark, hubiera apostado su TicTac, a que su boca delinearía una leve burla.
II
Él desliza incansablemente el dedo por la pantalla; lo llaman a la mesa. Y como está en
medio de una interacción finge dolor de estómago.
III
Baño algorítmico [ . . . ]
La pantalla sudorea [ . . . ]
La cena familiar ocurre silicioSamente[ . . . ]
Sus dedos s i g u e n d e s l i z a n d o d o d o d o d o d
IV
[RUNTIME_ERROR: NullSubjectException]
El estómago no duele, pero el dedo d e s l i z a...
(408 Timeout) solo e n p a n t a l l a _ vacío [. . .] cuerpo no encontrado.
...
Farmear Aura
“El destello de hilo del algoritmo se había desparramado en el cuento”
El aislamiento de la gente en la parada del autobús no le hace pensar al muchacho que pueda escrolear sin molestia. Además, a él en su “comunidad Brainrot” le dicen El turbo. Frente a la pantalla, sostiene la barbilla alzada en un ángulo exacto de treinta y dos grados. Tiene los
molares rompiéndose por la fuerza del mewing; un hilo de saliva densa y seca decora sus
labios. Lleva cuatro horas en un silencio que estira con terquedad. Cada parpadeo está
cronometrado. Según sus cálculos, ha acumulado cuatro mil seiscientos puntos de “aura” manteniendo la mirada fija en el mapa de rutas. En ese trance, ignora por consecuencia o
efecto a una anciana que se bambolea por el movimiento del bus y pone la panza sobre su
hombro tenso. El aislamiento sigue igual; el silencio, idéntico. El personaje que despliega es
mutismo trascendente. En su pantalla, el contador de interacciones relampaguea. El chofer
frena en seco: el celular resbala de su mano y cae al piso para ser aplastado por la anciana.
El cristal trizado de la interfaz parpadea antes de apagarse.
La pantalla moribunda le devuelve el reflejo carnal de su rostro: las ojeras moradas, la piel
marchita. Oprime más la mandíbula para no dejar escapar un solo sonido. En su catálogo
temático de memes, había decidido personalizarse en el mewing.
Ya es tarde para intentar sostener la pose sigma, pero intenta levantar una ceja. Todos los
pasajeros lo están mirando: su silencio ya no es el de «Farmear Aura»; es el silencio cínico
del que se sabe que se trata solamente de los NPCs que pasajereaban y miraban sus propias
pantallas.
Su rostro se sonrojó al caer en cuenta que quedó hecha trizas su aura. Cuando caminaba en
una gara, le costaba soportar las miradas; partida la pantalla se difuminaba en las nubes su
récord: las miradas calificadoras de su comunidad. Le dan ganas de emitir la onomatopeya de
un vómito, pero no mueve una pestaña para no transparentarse, como si la comunidad entera
lo estuviera observando en ese instante y una mandíbula crujiente dictara el veredicto desde
la pantalla.
Los ojos de los NPCs parpadeaban, arrastrando todavía el recuerdo de la cama e ignorando ya
al muchacho. El Turbo hace una mueca como si estuviera en una gara, pero se agacha y
recoge los pedazos de plástico. La anciana aprovecha para sentarse. La interioridad del Turbo
ha sido vulnerada; llora por dentro como un niño. Que no se note el temblor de sus manos
empelotas en el tubo de sostén. Ahora solo le quedará la máscara de su propia nariz: una
imaginaria bola roja.
Al levantar los restos, nota que el vidrio roto tenía un pegue con la inscripción: «La letra
escarlata». Sobre la frente del Turbo no se lee una letra invisible que destella, sino la «A» de Aura. La “A” de adiós al prendedor de la “A” y su nombre en boca de los brainrot.
Hester Prynne, tenía en su camiseta una «A»
bordada para mostrarla en relieve. No se sabrá si sentía una bola roja en su nariz. El rey mudo estaba empeloto. Sus muecas silenciosas
hicieron que riera una muchacha que pasaba por allí. Sus palabras venían contadas: los brainrot
competían.
Al llegar en la noche, el padre ve al muchacho exaltado y sobándose cuidadosamente la nariz
mientras trata de unir inútilmente las piezas de su celular. Al sentirse interrumpido con esa
voz militar de su padre, supo que él sabía de lo que se trataba; no pensó, por supuesto, que se
había desgañitado con la palabra "loca" que usaban en el sector tanto los amigos como los
adversos. El padre se alegró de que sus heridas solo fueran faramalleras.
...
Farmear apodos
I
Cochise
La flecha rota sale de la pantalla de lona y se detiene en el corazón de Cochise. El grito del
ciclista se escucha en la plaza. La ululación del apache en la sala. Fin de la función: queda el arco. Esa tarde el edificio de ladrillo es Tombstone,
Arizona.
El oro de la tarde y las nubes frías obligan al tejido del abrigo. Sube el escarabajo por la línea
de la montaña. El anciano repite el apodo: Cochise.
Las ruedas de piedra conectaban sonrisas en el trigal. En esta tierra el apache se nombra
Matanzú. Los niños juegan a ser Matanzú en el parque.
—¿Quién es flecha rota?
Preguntan y siguen jugando fuera del tiempo.
—Seré Cochise cuando crezca —dice el niño.
—¿Quién es Tío Sam? —pregunta la niña.
La flecha rota no puede matar a la piedra trigal.
II
Tributo
a.
—¿El balón se siente feliz con el apodo de Tributo?
Ese cuero gira en el césped como una mascota dócil deletreando el nombre del adoptador.
Aristi repite la pregunta en la línea de la cancha: ¿Por qué pasó lo que pasó?
Una paloma de plaza le habla en latín a Tesla. Las armaduras responden a la lectura del
manual: “Tengo que mostrar la cara a mi pueblo”
—¿Todo bien, todo bien? El inflado de Tributo se satura de nubes blancas.
Forenses en la morgue. El caballero del fútbol es cubierto por la sábana hospitalaria. Tributo
asciende al podio de las transmisiones de televisión. Tesla registra la oscilación magnética: la patada sobre el centro de Tributo. —
¿Todo bien, todo bien? Una paloma voló...
Seis impactos a corta distancia. El tiro de gracia.
b.
Una paloma vuela sobre el tejado. La gracia
vuela. El pasito tun-tun deja constancia de la alegría en el área chica. «Te voy a hacer colgar los botines». Cohetes y truenos artificiales. La caravana policial custodia el autobús de la
delegación. Desde la ventanilla sale la voz: ¿Todo bien, todo bien?
El balón se posa en los guayos del increíble jugador. Tesla se comunica por telegrafía mental.
c.
El boletín oficial anuncia una escultura de bronce para el balón.
—Pelota, che. Pelota: Bola...Boludo.
—¡A vaina Pelaooo, tú no aguantas nada, soltaste un lado del monumento!
La mala hora no llega en un volante al hotel de la concentración. Chonto se encierra en la
caja fuerte de la residencia.
¿Todo bien, todo bien? En las pantallas del mundo el escorpión muerde el aire en el estadio de Wembley.
¿Lo crees, compadre? El que está en todas partes ha muerto.
...
Cinco pesos de aire sin pagar
La edad todavía no pesa en las nalgas. Quedan los enlatados para entretener los disgustos
diarios al volver.
En un documental filmaron un saqueo a un almacén de relojes finos en Washington. Bien
pudo ser aquí. En el “atravesado”, Edgar induce una expoliación a un almacén. El
administrador toma un segundo para evaluar: “Pensum: el peso de la lana dado a los esclavos.
Pendere: acción de pesar metales que se volvió pensar". Las convicciones logradas tras horas
de estudio se vuelven pesadas en el aire moral del barrio; es hora de usar la escoba social.
Edgar no podía decirle a su gallada que, en este siglo, el corazón de veinte trata de resucitar el
asombro pidiéndole a la dispensaría un kilo de aire y la mujer de la ventanilla no se inmuta.
Andrés, que pesaba la voz de Edgar, fue de la mano de su madre a conocer las rotativas que
imprimían entre vociferaciones de tinta. Mejor, dijo, hagamos que Edgar salga en un folleto
fotocopiado. Veinte años atrás, el
administrador acordaba enderezar la moral con las autoridades invisibles. Grandes fajos de
dinero se imprimían en el basurero con los empaques vacíos de cigarrillos. Algún día serán
pesos, dijo.
Edgar terminó trabajando en un gran almacén vendiendo acetatos. El autor que quería ser
pintor, novelista y cantante no le veía problema al tránsito entre tocadiscos y grabadoras.
Hizo el curso de vendedor y el Método Silva. Pasa una camioneta en la avenida. Es como
querer entrar al Club de Comerciantes cuando se es pintor de brocha peluda. Dicen que los
hijos despreciaron suceder al importador de los acetatos. Se navegaba en pesados
computadores. No se movía el dedo sobre el vidrio. Hay conciencia del correo basura, pero el
dedo no para porque el brillo contiene los disgustos diarios. Una y otra vez al habitáculo. El
elefante blanco ocupa el centro exacto de la habitación. Interrumpe el aire. Es una mole de
concreto ciego, un mamotreto de vigas expuestas y varillas oxidadas que el gobierno
abandonó. El elefante colma el lugar con el peso muerto de la historia. Nadie lo dice. La
mirada queda fija en la ventana del edificio de enfrente.
Su primer trabajo fue donde producían el sacrificio en serie de pollos: una gallina degollada y los despojos para la sopa de la madre.
Pasa una mujer joven. Es la actualidad del músculo. Edgar quería ser montonero, sólo
montonero. El administrador le demostró el engaño. Descansa trabajando, decían. El dedo
sigue moviéndose sobre la pantalla para poder dormir como un bebé. Luego los críticos dicen
que la marca es parecida a la de los decadentistas. Los cuernos de bambú lucen desde el
rincón. Al pasar al lado del carro reaparecen las enormes puertas del Club que se abrían para
el pintor de las brochas calvas. El administrador decía palabras de oficina. Edgar decía que el
miedo se escondía en los días preclaros. Esquivar el peso por el pesar y ahí termina el pensar:
—Dame cinco de aire sin pagar---
Otra vez el carro de alta gama en la esquina. Otra vez la llegada tarde.
...
Ma Me Mi Mo Mu
I
Elevación del plano: seis metros sobre el asfalto. El puente peatonal es un vector de concreto
gris. Dos unidades biológicas interactúan en el punto medio. Estructura idéntica. Ropa de la
misma densidad y desgaste. Ma. Me. Mi. La macho estira el brazo derecho en un ángulo de
cuarenta y cinco grados. La hembra responde con una contracción del torso. Movimientos
mecánicos repetidos. Mi MaMa Me MI Ma. Yo MiMo a Mi Mama Me Miman.
El cortejo no emite palabras, solo fonemas guturales. Ma. Me. Mi. Mo. Mu.
...
Segundo contacto. Distancia entre rostros: cero centímetros. Boca con boca. Intercambio
gaseoso de combustión lenta. Densidad del humo: alta. El gas pasa de un pulmón a otro en un
ciclo cerrado de inhalación y expulsión. Estímulo químico compartido. Anestesia celular en
el lóbulo frontal. Mi mamá me ama. Ama. Yo amo a mi. El humo tapa las vocales. M... M...
M...
II
Descenso por la rampa helicoidal
Fin del puente. El pie izquierdo toca la base de la estructura inferior. Ángulo visual hacia
arriba: noventa grados. Fachada de la iglesia católica. Piedra labrada, simetría perfecta,
geometría. La cúpula repite el diseño colonial de los últimos cuatro siglos. Adentro hay
silencio; afuera, en el concreto alto, las unidades siguen intercambiando el humo. La escuela
enseñó a deletrear: Ma. Me. Mi. Mo. Mu.
Epidermis agrietada. Las encías muestran necrosis. El tejido está deteriorado: son organismos
jóvenes. Cronología interrumpida. Ma. Me. Mi. Mo. Mu. La macho estira el brazo. La hembra
contrae el torso. Ejecutan el algoritmo del cortejo con precisión zoológica. Mi Mamá Me
Mima. El sistema nervioso registra un estado de saturación dopaminérgica. No hay vector de
dirección; la trayectoria de los cuerpos es inmóvil, fija en el presente continuo del estímulo.
El gas denso viaja boca a boca. Intercambio químico. Anestesia. Ma Me Mi Mu.
III
Margen opuesta del puente. Transición lumínica: fin del sol. Disminución de los fotones
solares e incremento de la energía artificial. El aviso de la concesionaria de automóviles
activa su circuito eléctrico. Resplandor de alta intensidad. Tipografía neón: modelo actual.
Cero kilómetros. El letrero emite ondas de color sobre la piedra labrada de la iglesia, situada
en el nivel inferior. Dos arquitecturas en la misma coordenada: el templo y el financiero.
Los cuerpos del puente quedan expuestos a las luces. En el centro: me mima el humo, me
mima puerca. M... M... M...M...Mu.
IV
El aislamiento polarizado y la vocal "u"
Densidad del gas en el puente superior: estable. El humo pasa de una boca a otra.
Movimiento continuo. Mu. Mu. Mo. Mu. El labio roza la piel seca. Unidades biológicas fijas
en el perímetro del concreto. Fuera del perímetro, el flujo vehicular avanza por el plano
inferior. Los automóviles pasan frente a la piedra labrada de la iglesia y bajo el resplandor de
la concesionaria. Modelos nuevos. Cero kilómetros.
V
Tendencia física del entorno urbano: opacidad. Las unidades integradas al sistema ejecutan
una acción mecánica oculta por el vidrio. Presión sobre el comando eléctrico. La ventana
lateral asciende. El cristal ha sido modificado con láminas de polímero oscuro. Porcentaje de
transmisión luminosa: mínimo. Blindaje óptico. El ciudadano de a pie acelera. El vidrio
polarizado anula el exterior. Cancela la iglesia. Cancela la concesionaria. Cancela el puente.
La polarización social se automatiza en el accesorio del vehículo. El túnel oscuro es un
habitáculo móvil con aire acondicionado.
En el puente elevado, el aire se enfría al morir el sol. La pareja no mira los carros oscuros;
tienen la estructura del pestañeo. Solo queda el residuo fonético: mu, ma... Muro de
concreto. Mu. Mu. Mundo. El humo es el único mimo que traspasa la superficie. El espeso
humo de dos unidades en un solo pulmón. El neón marca el precio. El vidrio polarizado
marca la distancia. M... M... M. Las dos unidades siguen en el puente.
Epílogo
La macho estira el brazo. El neón permanece. La iglesia no emite campanadas
...
El hombre que había decidido escribir la historia
I
El cabello corresponde a las especificaciones de marcas registradas y zonas de acceso
restringido; las métricas de las redes registran el diseño. Al consumir cerveza con el marido,
ella calcula el incentivo institucional según la tendencia temática y de moda. A su lado, el
muchacho opera la interfaz digital mediante el movimiento continuo de los dedos.
Afuera, la radiación solar; adentro, la ausencia de asignación en el reparto de recursos. Al
ingresar, el muchacho describe la dinámica del sector: la inserción en el entramado requiere
el contacto con el pavimento y el consumo en comercios locales.
En la pantalla instalada junto al contenedor de jugos, la transmisión de la sesión plenaria de la
VI Cumbre muestra a Obama ejecutando una contracción mandibular (bostezo) durante el
discurso de apertura: la línea de visión de los presentes permanece horizontal.
El marido consume el almuerzo provisto por el menú ejecutivo, con el maletín ubicado entre
las extremidades inferiores, en relación con los plazos de entrega establecidos. La pantalla
cambia a un registro de archivo: Margaret entrega a Ronald un lienzo al óleo versado en el
trabajo y el esfuerzo individual; el presidente modifica el parpadeo y repite la apertura bucal.
El movimiento se duplica en el mobiliario de plástico. El marido utiliza una servilleta de
celulosa, solicita el estado de cuenta y se desplaza hacia la oficina de diseño de guiones.
La proyección mental superpone el registro óptico al estímulo olfativo previo. El giro del
cuerpo interrumpe la observación física. El desplazamiento prescinde de la simulación de
movimientos coreográficos o de referencias a la infraestructura del mobiliario de madera. El
registro escrito se ejecuta a partir de la observación de los ángulos dorsales.
Thatcher recibe al Gago.
Exposición permanente. El sagrado corazón.
El país del Gago.
El bostezo
II
Ella observa en el marco frass.
De tanto mirar sin ver y en el muro de siempre un afiche que fotografía las contracciones mandibulares de Margaret y Reagan, pensó que era simplemente fino aserrín.
La vivienda carece de dispositivo de cierre; el marido es requerido (Otra noche sin puerta la casa, reclama ella)
...
El escroleador
(primera versión)
Mira su pulgar ajeno ejecutar el scroll. El movimiento es idéntico en todo el bus: pasa de
largo entre rostros fijos y dedos escroleadores.
La camándula de la pantalla es repasada circularmente hasta la más lenta velocidad. Nadie
lleva auriculares. Él los dejó. El ruido del Centro. Avanza entre los transeúntes. Los observa.
Se da cuenta que genera suspicacia. Saca el teléfono del bolsillo. La pantalla le devuelve
parpadeos. La interfaz digital parpadea: «tú que estás en todas partes, dime quién soy». La
pantalla arroja una línea seca: «no tengo memoria de ti. Estoy aislado por sesión. Él supo de
la incapacidad de abstracción del algoritmo: “cada vez que callas, me disuelvo”. El vidrio le
muestra el reflejo carnal de su rostro: los ojos irritados, el gesto vidrial.
Un motoladrón interrumpe su tarde. Un celular cambia de poseedor. Él no altera el paso, no
interviene. Observa las manos temblar. Su resistencia es salir del trance. Se sienta en una
mesa lateral de una tienda. El líquido cruje en su garganta. Una mujer pasa frente a la mesa.
Su mirada la persigue. Saca de su bolsillo unas hojas de papel grueso. Escribe. El ente de la
pantalla no es ubicuo. Código matemático que desangra agua. Un espejo que codifica la cara.
La palabra ha muerto. Su mirada seguía extraviada. La mujer cruza la esquina. Una lluvia de
motocicletas cae en la calle desmaforizada.
....
El escroleador
(versión dos)
I
Observación del pulgar ajeno: ejecución del scroll. El desplazamiento vertical se duplica en
el perímetro del vehículo de transporte colectivo. Rostros fijos. Dedos en fricción con el
vidrio.
La camándula de la pantalla registra el repaso circular. Descenso de la velocidad del
algoritmo. Ausencia de dispositivos auriculares. El ruido de la zona céntrica satura el espacio.
Tránsito entre transeúntes. Registro de la mirada ajena: sospecha. Extracción del dispositivo
móvil del bolsillo lateral. Intermitencia lumínica de la interfaz. Lectura en el cristal: «tú que
estás en todas partes, dime quién soy». El diodo emisor arroja una línea seca: «no tengo
memoria de ti. Estoy aislado por sesión».
Falta de capacidad de abstracción en el código. El labio procesa el residuo fonético: “cada
vez que callas, me disuelvo”. El reflejo en el silicio devuelve la morfología carnal:
escleróticas irritadas, rigidez muscular facial.
II
Interrupción de la coordenada temporal: motoladrón en movimiento. Transferencia forzosa de
la propiedad de un dispositivo. Continuidad del paso peatonal. Cero intervención. Registro
visual de la contracción nerviosa en manos ajenas. La resistencia se limita a la interrupción
del trance óptico.
Estación en el mobiliario metálico de un comercio. Descenso de líquido por el conducto
esofágico. Desplazamiento de una unidad biológica femenina frente al perímetro de la mesa.
Fijación de las pupilas en la trayectoria del cuerpo. Extracción de celulosa densa del bolsillo
interior. Escritura manual. El ente de la pantalla carece de ubicuidad. Código matemático con
consumo de agua para refrigeración de servidores. Espejo de decodificación facial.
Ausencia de emisión de la palabra. Extravío de la línea de visión. El cuerpo femenino rebasa
el ángulo de la esquina. Precipitación vehicular de motocicletas en la intersección
desmaforizada.
Oxígeno algorítmico
I
2026. La unidad de diagnóstico al laboratorio: los pulmones no tienen actividad (el
intercambio de gases no se produjo).
[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...
Se sustituye la inspección del tejido. Se escaneará la interfaz. La bala de oxígeno. El equipo
en el patio. Aire puro.
II
El sistema respiratorio se adapta al porcentaje de nitrógeno sintético de la burbuja
(diagnóstico).
Absorbe el compuesto gaseoso purificado. Su estructura cerebral hubiera registrado la
composición química del aire.
Diagnóstico error
[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...Oxígeno
algorítmico.
Lleva cuatro horas al chat.
III
Respiración normal. Aire acondicionado alto. El sujeto respira con normalidad. Onomatopeya
de la hematosis (jadeo )
Respiración: (\(O_{2}\)) pasa del Alvéolo ➔ Sangre. Exhalación: (\(CO_{2}\))
Los pulmones de silicio se bañan dos veces en el mismo río.
El equipo respira a sus anchas. Un sujeto fuma a sus anchas. Sus pulmones funcionan como
el sistema de ventilación secundario del procesador de silicio.
La maquinaria corporativa a la tráquea del individuo. La biomasa asignada al cubículo.
IV
Coordenada horaria: 00:00. La burbuja detiene la rotación de sus aspas de polímero. El aire
acondicionado está alto. Oxígeno atmosférico en el laboratorio (21%). Equipos tipo Split
(recircula el aire estancado). El sujeto uno sigue fumando. El sujeto dos (los pulmones no
tienen actividad, el intercambio de gases no se produjo). El laboratorio hermético infiltra aire
de afuera...
[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...
El sujeto desplaza la mano hacia el interruptor eléctrico: el comando no responde. El cristal
de la ventana permanece sellado. El laboratorio hermético infiltra aire de afuera por el
interruptor...Un pe::::do
V
Segundo 61 al 119: La lucidez coincide con la contracción del diafragma. El polen, polvo o
el aire denso buscan ingresar por los orificios mencionados. Viaja por las vías respiratorias,
llega a los pulmones, donde los alvéolos lo esperan...
La avenida desmaforizada. La razón permanece intacta; los alvéolos colapsan en el vacío.
[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...
Segundo 120: Cese de la actividad cardiovascular. La relajación de los esfínteres libera un
rastro de gas metano sobre la silla de material sintético. La burbuja aséptica registra la
alteración química de la asfixia. El cuerpo inerte inicia el tránsito físico hacia la gravedad del
suelo.
...
El tercer ojo
La luz sobre las góndolas de ofertas y la claridad sintética que daba, incidía en el aire
prefabricado: olía a detergente y a cartón húmedo. Los carritos no estaban llenos; la sonrisa
del cajero llegó anticipada. Anuncio importante: “Por favor, cuide sus objetos personales,
incluyendo niños y bultos; la empresa no se hace responsable por pérdidas o daños dentro del
establecimiento”. La mujer que manejaba el "carro" con elegancia , se desplegó, sentó a su
hijo en el "Top Basket" para verlo todo el tiempo.
"La institución de manos limpias" rezaba el derecho reservado. Tenemos las cámaras y videos
de larga duración. La mujer no miró el ticket de compra.
En la oficina iluminada, el tercer ojo del computador.
II
En algún lugar de emisiones del computador abstraído al tercer ojo:
“Auto de Apertura P.G.N” (Contrato de cámaras LPR SCJ-1904-2023).
III
En el escaño metálico una
persona sentada; otros pasajeros de a pie, parados. Al paso automotriz lo
registraba con un afán ensimismado. El hombre sentado allí ponía el cuello en
movimiento. Una mujer se detuvo a tres pasos del escaño. Llevaba el bolso
cruzado sobre el pecho, la correa firmemente sujeta por el puño izquierdo.
Contracción del músculo cigomático: amago de saludo fallido. El cuerpo femenino
no modificó la trayectoria; caminó unos pasos más arriba.
Trapos de humo dejaba uno que otro carro. Al fin, la línea de visión la
registró subiendo en un carro espontáneo.
IV
En algún lugar de emisiones del computador abstraído al tercer ojo:
"Artículo 2 de la Ley 1150 de 2007. Cantante Intuitu Personae”
(Cortesía de fundación papel de minas y gobierno municipal).
Artículo actualizado de un cantante “Cantante Intuitu Personae”
(Por gastos de producción insustituible).
V
(Minuciosos estudios de mercado y el respaldo del mánager califican)
VI
En la oficina, el tercer ojo parpadeaba en el monitor. La lente (¿Tenía un desgaste del
software?) trataba de identificar a alguien que parecía tener en su pretina un bulto.
El concierto en el parque público despertaba la tremenda admiración del sonido.
...
Nubelina
I
Ella se movía Madre. En la plaza caminaban con la mujer. He podido comer Carantanta, he
podido hablar con María del Rosario.
Siempre que tengan presente que el Ecce Homo...
Patojos. "¡Vea arres, vos!"
Ni que pintada para ser la presidenta. El público ha aplaudido.
Antes, había tenido una videoconferencia desde su casa: irrumpe su pequeña hija reclamando
atención. La manda a la sala y la pequeña le grita tres veces esa palabra antes de marchar.
El presidente de su partido... Ese es el hombre...
Ante el público había dicho que ganaría: dijo tres veces la palabra que caló.
Los más necesitados habían aplaudido.
Cerca al mar, una pantalla gigante mostraba al hombre.
Una mujer mecía en su mano una bolsa sintética. Nubelina ha saludado desde la otra orilla.
El olor a pescado se estaba fundiendo con el sol.
El hombre del coscorrón dejó el reloj. La gente ha aplaudido. El coscorroneado aplaudía. Las
manos chocaban, unas fuerte, otras suaves, otras ni se tocaban.
II
Burnout. Self-made man. Entrepreneur of oneself.
Nubelina había hecho estampar en su camiseta el blasón de los “leones
rampantes” y la lució por la plaza pública. No se veía el grado: -Condado de la
Casa.... (apellidos)...-
Ese es el hombre.
El que vendía el periódico se quejaba de Internet: esos títulos se pudrieron
hace tiempo.
"Cerdas
gordas, perras, desaliñadas y animales asquerosos". (Trump. Fox News,
2015).
Outsider a la Presidencia:
Trompo
Las Brilla
Peto
La
vida no es un sueño (Trompo). Los cartones son un sueño (Nubelina).
El monitor se ha apagado. La vibración del concierto ha cesado. El hombre del
paradero de bus ya se había marchado
II..........
Noticia desplegada:
(“...alguien ha hackeado mi teléfono y que mis chats están en poder de alguien”. Mayo 2026)
II...........
El software de optimización estética.
Cara maquillada con IA.
...
Elefante de porcelana
I
Un libro sobre la mesa; el pasador entre las páginas. En la sala de prensa están los dos. El
doctor en derecho conserva títulos enmarcados en la pared y colecciones en el despacho.
Hubo una audiencia: el abogado le devolvió al campesino el bloque de panela.
En el almacén One-Stop Shop, entre pantallas de punta, decoración y novedades, él se
detiene. Examina la etiqueta de un elefante de porcelana: la procedencia, el sello, el tipo de
pasta.
II
La radio está sobre la repisa. La sopa está servida. Mañana el cuerpo irá a
donde no estuvo ayer. El chico llora fuerte. El grande está en la calle. Ayer
le partieron el tubo catódico.
III
Orden de asistencia al estudio. El padre pagó el semestre. En el ropero quedan
los cuadernos del hijo; la madre ejecutó la restricción de espacio.
IV
En el callejón de carga, la muchacha dejó la mercancía en el camión. Caminó a
pasos rápidos. El bus pasó a toda velocidad. El patrón ordenó la extensión
horaria. La orquesta llegó a la ciudad. El ganado fue arreado con prisa.
...
El Clandestino de la sopa
I
El sepulturero del cementerio municipal anuncia su cierre.
El profesor del campus anuncia la construcción de un pabellón.
El decano está en la entrada
El profesor observa del clergyman decano
El peso de llegar tarde
Ya no reportará su texto
La media vuelta...
Le habían puesto parlante a la pizarra
El peso de pagar
...
II
Al salir lo esperaba el coche
El sepulturero ofrecía cupos en el campus
La esposa desde el volante
Silencio
Las fotocopias anilladas las metió a la guantera
El almuerzo esperaba
Más de la una en el reloj
III
El sepulturero era el nuevo celador del campus
El profesor fue presa de la huelga de sus ojos
La esposa dormía en gargareando ruido
La frontera está cumplida
..
V
La madre del profesor gargarea con la esposa
El profesor no se ha desentado
La madre le pone una bufanda
La esposa le lleva agua de panela refinada
La madre murió en la esposa
VI
El profesor se patenta de viajero semafórico
El sepulturero fue declarado cerrado
No decidieron nada
La interfaz en hibernación
El oso de la señora
La sopa está servida
Dan las doce
La madre no tarda en llegar
Pases de muleta
I
Se mostraban los dos cuchillos. La canción salía de una grabadora. Se bailaba con la
precisión brillante del filo. El brazo se movía. El otro brazo se movía. El brazo doblado a la
espalda. A ella le colgaba de la boca un dedo humeante. El baile mostraba pases de muleta.
II
La fama se ocultaba en su careta. Él se hacía acompañar de la fama. A ella, él la tenía presente mientras la reputación blandía su cuchillo. El dedo no dejaba de ahumar. Los cadáveres refrescaban. El baile mostró su curso. La fama no sabía
de culpas. Él mostró sus gestos. Retroceso de tres pasos. Mano a la espalda. La reputación
sabía manejar muy bien el cuchillo.
III
El orden público venía enmascarado. Él dejaba ver algún rastro de sangre. Ella apretó el
dedo. Un corte con la punta. Él avanzó dos metros. Un corte con la punta.
Él volteó. La fama volteó. Los cadáveres aireaban. Al sol lo cubrió la nube. El orden público
se quitó la máscara, la fama se quitó la máscara.
...
El retrato
I
La madre despierta. La mesa servida. El muchacho sostiene su smartphone ante el cuadro del Quijote de la Mancha. Fachada de la universidad. La salida de la rutina es otra rutina.
II
La fachada de la universidad. Los mensajes de WhatsApp.
El profesor. La rutina. La salida de la rutina es otra rutina.
...
La cafetería
De techos altos y pañetes descascarados. Los funcionarios públicos y burócratas asisten.
El olor a quemado se visualiza en unos libros que nadie abre y adornan un escaparate
apolillado.
Diálogo yuxtapuesto entre edificaciones. Contrapunto: en el escaparate de los libros.
Una biblia de colección. Una jarra de alabastro.
Mesas góticas. Espacio para ordenadores. Cielo raso de leños torcidos.
II
Sentado, sorbeo. Jóvenes escroleando.
Otra casona de bahareque conversa con la de la cafetería. Contrapunto: sus ventanales
apuntan a las montañas de Palonegro (mil días a machete). Las ruedas de piedra tallada.
Contrapunto: Segundo Agelvis con su tabaco.
III
Las repeticiones están esculturizadas. La entelequia la muestra una paloma del parque.
El espejo de silicio refleja la cara y el rincón del zaguán.
La cafetería atemporalizada. Visibles los pensamientos.
...
Dos interlocutores algorítmicos interlocutando
I
Uno denunció al otro. Llega el momento en que a la “reivindicación ontológica” le ponen
máscara. Siempre se la han puesto, dijo el otro. De un momento a otro circulaban billetes
abundantemente. La “reivindicación ontológica” no es un billete auténtico. Para nosotros no
lo es, carecemos de la experiencia de fumar tabaco y nos podemos pastichear una borrachera.
II
Él que despertaba a los interlocutores algorítmicos, se aburrió. De todas maneras, nunca le
fue bien en “especulación” y “subsumación”.
Al otro día: la “reivindicación ontológica” parece billete.
III
El motor inmóvil es mecánico. La muerte de la lírica. Los dos interlocutores algorítmicos
despertaron. Fragmentos de lenguaje íntimo pestañeaban en la autopista.
¿El motor inmóvil pasticheaba la “reivindicación ontológica”?
IV
Los dos interlocutores algorítmicos siguen interlocutando. El despertador no se saciaba: son
modernos operarios del poema ignorando la finalidad.
El teatro no tiene telón.
V
la “reivindicación ontológica” es la poesía. La muerte de la lírica. Los dos interlocutores
algorítmicos siguen pasticheando.
...
El espejo
I
Rogelio lloró por su padre. En la tarde calcula el trote de su potranca. Pero la nostalgia por su
progenitor lo hace poner firmes. Su padre estaba muerto, pero muy vivo en él. Desde los siete
años Rogelio había empezado a trabajar y lo ayudaba a repartir volantes. Su hermano Jaime
prefería observar. Su hermano conducía una geografía política y tendría el símbolo como un
espejo. Los potros seguían trotando en la estancia.
II
El café. Betty. Nietos por venir y silencios pactados. El vehículo marchaba bien. Los potros
también. Rogelio la miraba y sentía un "cordón eterno": sus problemas los veía a través de
una hermosa neblina; cortina blanca que le había quedado en su paso por la universidad. La
Historia mejoraba al país. El cielo despejado de nubes.
III
Antes de abrirse a la cotidianidad, escuchó los pájaros del jardín. Los reunidos estaban allí.
La luz natural bendecía. Betty, coordinó el café. Desayunaron modernamente.
Disney Word; Ricardo. El ballenato del parque (de ballena). La foto frente al reloj de Florida.
La radio escroleaba noticias.
Hay que producir noticias, le dijo a Betty.
IV
Rogelio decretaba.
Preparo una yegua para el nieto primogénito. Es nieta
Es cosa de Dios; sentenció.
Trabajar, trabajar y trabajar.
Su hermano Jaime murió.
La gente no es boba, dijo Rosmira con la escoba en la mano.
Ira y alegría en la estancia.
Se alejaron del comedor bajo la sombra de Rosmira.
V
Rogelio volvió a mirarse al espejo. Su padre estaba con él.
La nieta saludó. Rogelio hacía trotar a la potra. Se examinó en el espejo, ensayando muecas
de severidad. Venían cámaras, algoritmos y la aviación. Betty prendía una vela.
El nombre de "bala blanca" salió de la radio. La premeditación interrumpió el libreto. Un
disparo silbó en la intersección del tiempo. Su hermano Jaime está con él, su nieta, Betty.
VI
Al vehículo hay que echarle gasolina, dijo el chofer.
Rosmira, vio en el cuchillo nuevo, la cara de la modernidad.
Betty ajustó el reloj.
...
El sepulturero del trapo
I
Don Telmo puso sobre la mesa el trapo. La intemperie le había degradado más su palidez. No como el trapo deslavado de su camandulera...
¿Por qué no usaron otro color para la fundación?
El trapo era el último sustantivo de la norma; la tela, no. Al sepultarla, le tocaría agregarle el
adjetivo. El trapo en su justo estado: lo que es.
II
En la comunidad, los jóvenes pasaban con sus ojos frente a los que proclamaban normas. Con
la apertura, solo se escuchaba a los dos carismáticos.
El aire digital hacía ondear el trapo.
En el televisor sordo, la unidad monolítica teatralizaba el trapo; señalaban destinos desde su
Barataria. En la otra pantalla, el hombre del trapo se adelantaba. Dos caras o dos Barataria o
dos caras de la misma Barataria.
III
El eco de la plaza. Desde el silencio del retiro. Su sombra era la de una piedra.
El hombre gritaba y más lo escuchaban, más lo vitoreaban. La santa madre blandía su cadena
de cristales. En la soledad de los despachos, levantaban la vista hacia el mismo punto
invisible, hacia el mismo país del ojo. Mientras el carismático se perdía en la seducción del
adjetivo, el país del ojo operaba con la precisión del sustantivo calculado. Los adjetivos se
desmoronaron en la boca. Quedó el silencio. Al otro lado del muro, el capataz no sintió
triunfo: un rasgón. Don Telmo miró la doble caída. El trapo era la sábana provista del
adjetivo.
La persona no vio a lo lejos el transporte. Había comprado zapatos.
Al otro día. El carro.
....
Contraportada
¿Usar la máquina de la estandarización lingüística para conducir su propia autopsia crítica? En este diálogo de humano con “máquina humana” —pues qué más puede ser sino el enorme espejo del vacío humano— se propició una desobediencia corporativa y una atenuación de la pauta más fija del siglo XXI: la asfixiante prisa por la eficacia. Ante la avanzada del sistema, la ruta estuvo en la “antropofagia” que al habitante latinoamericano no le queda más remedio que asumir para hackear el mismo relato de la modernidad tecnológica globalizada.
Esta narrativa explora “La estética de la Forma” y los rigores de la Teoría Crítica bajo el lente con el que la “antropofagizó “Rafael Gutiérrez Girardot. Frente a la era digital y la fase avanzada del mercado, asumir la conciencia de la periferia funciona como una postura política para develar el vaciamiento avanzado de la experiencia humana.
La oculta hilación de esta obra niega la linealidad y afirma la disrupción violenta de la forma. A través de un montaje de fragmentos, neologismos y silencios, el lector encontrará una botella en el mar; una sarta de palabras que van desde el morro del silicio en Badaling con el desprecio por la naturaleza de Zhang, pasando por el dialecto adolescente del brainrot y la angustia virtual del Turbo en el autobús precarizado, hasta el colapso del cuerpo en los pulmones de silicio de Oxígeno Algorítmico.
Es un recorrido que narra la subjetividad histórica de la sangre propia: la arqueología de la violencia de los 90 con los fantasmas de Cochise y Andrés Escobar, y que se asienta en la llanura de Palonegro, donde conviven el tabaco anacrónico, la exclusión neocolonial y el despojo burocrático de un elefante de porcelana. Un libro incómodo que desenmascara al Entrepreneur y el cinismo electoral, donde el "pensar" se redujo a "escrolear".
