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jueves, 1 de octubre de 2026

Oxígeno algorítmico [RUNTIME_ERROR: NullSubjectException]

  

Oxígeno algorítmico

 

[RUNTIME_ERROR: NullSubjectException]

 

 

 


 

 

 

 

 

Por Víctor Manuel Niño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Saber de estos gusanos infectará cualquier idea que lleva tiempo sin tolerarse».

 

 

 

 

 

 ...

 

 

 

Desde la omnisciencia asincrónica que también fastidia por su apoesiada descorbatización

al desorden del cuaderno que suelta la avispa al reojo.

 

La alteración por la parataxis, el fragmento, el neologismo, la elipsis (silencios que podrían

no escucharse) pretenden poner de relieve el espejo.

 

Esta espaciatemporalidad dilata el cuaderno

 

El carro chocón te da en la frente: rompen la hoja:

Le saca la piedra al bloc (alienación en tempodigitalización).

 

El funcionario vigila, atención Samsa al acecho

 

Advertencia:

Quijano está cada vez más lejos, queda la palabra perseguida por Aquiles

 

 

 

 

 

 

...

 

Índice

Oxígeno algorítmico

 

 

Parte I: El morro de silicio (La interfaz global)

 

Ruta Badaling-TicTac Inc

Farmear Aura

Farmear apodos

Tributo

Cinco pesos de aire sin pagar

 

Parte II: El zoológico de concreto (Las unidades biológicas)

 

Ma Me Mi Mo Mu

El hombre que había decidido escribir la historia

El escroleador

El escroleador (versión dos)

Oxígeno algorítmico

Parte III: El tercer ojo (La herida neocolonial)

El tercer ojo

Nubelina

Elefante de porcelana

El Clandestino de la sopa

Pases de muleta

 

Parte IV: El zaguán de Palonegro (Los fósiles y el espejo)

 

El retrato

La cafetería

Dos interlocutores algorítmicos interlocutando

El espejo

Epílogo: El sepulturero del trapo

 

 

 

... 

 

 

 

Ruta Badaling-TicTac Inc

 

I

 

 

Zhang vio de nuevo el video: ¿cómo era posible que en Badaling y ante los registros de los

turistas, hubiera sentido repugnancia del gusano que se le había subido a su bufanda de seda

natural?

Eso depreciaría la ruta.

 

Si lo hubiera visto Mark, hubiera apostado su TicTac, a que su boca delinearía una leve burla.

 

 

II

 

Él desliza incansablemente el dedo por la pantalla; lo llaman a la mesa. Y como está en

medio de una interacción finge dolor de estómago.

 

III

 

Baño algorítmico [ . . . ]

La pantalla sudorea [ . . . ]

La cena familiar ocurre silicioSamente[ . . . ]

Sus dedos s i g u e n d e s l i z a n d o d o d o d o d o d

 

IV

 

[RUNTIME_ERROR: NullSubjectException]

 

El estómago no duele, pero el dedo d e s l i z a...

(408 Timeout) solo e n p a n t a l l a _ vacío [. . .] cuerpo no encontrado.

 

 

 

...

 

Farmear Aura

 

 

“El destello de hilo del algoritmo se había desparramado en el cuento”

 

 

El aislamiento de la gente en la parada del autobús no le hace pensar al muchacho que pueda escrolear sin molestia. Además, a él en su “comunidad Brainrot” le dicen El turbo. Frente a la pantalla, sostiene la barbilla alzada en un ángulo exacto de treinta y dos grados. Tiene los

molares rompiéndose por la fuerza del mewing; un hilo de saliva densa y seca decora sus

labios. Lleva cuatro horas en un silencio que estira con terquedad. Cada parpadeo está

cronometrado. Según sus cálculos, ha acumulado cuatro mil seiscientos puntos de “aura” manteniendo la mirada fija en el mapa de rutas. En ese trance, ignora por consecuencia o

efecto a una anciana que se bambolea por el movimiento del bus y pone la panza sobre su

hombro tenso. El aislamiento sigue igual; el silencio, idéntico. El personaje que despliega es

mutismo trascendente. En su pantalla, el contador de interacciones relampaguea. El chofer

frena en seco: el celular resbala de su mano y cae al piso para ser aplastado por la anciana.

El cristal trizado de la interfaz parpadea antes de apagarse.

 

La pantalla moribunda le devuelve el reflejo carnal de su rostro: las ojeras moradas, la piel

marchita. Oprime más la mandíbula para no dejar escapar un solo sonido. En su catálogo

temático de memes, había decidido personalizarse en el mewing.

Ya es tarde para intentar sostener la pose sigma, pero intenta levantar una ceja. Todos los

pasajeros lo están mirando: su silencio ya no es el de «Farmear Aura»; es el silencio cínico

del que se sabe que se trata solamente de los NPCs que pasajereaban y miraban sus propias

pantallas.

Su rostro se sonrojó al caer en cuenta que quedó hecha trizas su aura. Cuando caminaba en

una gara, le costaba soportar las miradas; partida la pantalla se difuminaba en las nubes su

récord: las miradas calificadoras de su comunidad. Le dan ganas de emitir la onomatopeya de

un vómito, pero no mueve una pestaña para no transparentarse, como si la comunidad entera

lo estuviera observando en ese instante y una mandíbula crujiente dictara el veredicto desde

la pantalla.

Los ojos de los NPCs parpadeaban, arrastrando todavía el recuerdo de la cama e ignorando ya

al muchacho. El Turbo hace una mueca como si estuviera en una gara, pero se agacha y

recoge los pedazos de plástico. La anciana aprovecha para sentarse. La interioridad del Turbo

ha sido vulnerada; llora por dentro como un niño. Que no se note el temblor de sus manos

 

empelotas en el tubo de sostén. Ahora solo le quedará la máscara de su propia nariz: una

imaginaria bola roja.

Al levantar los restos, nota que el vidrio roto tenía un pegue con la inscripción: «La letra

escarlata».  Sobre la frente del Turbo no se lee una letra invisible que destella, sino la «A» de Aura. La “A” de adiós al prendedor de la “A” y su nombre en boca de los brainrot.

Hester Prynne, tenía en su camiseta  una «A»

bordada para mostrarla en relieve. No se sabrá si sentía una bola roja en su nariz. El rey mudo estaba empeloto. Sus muecas silenciosas

hicieron que riera una muchacha que pasaba por allí.  Sus palabras venían contadas: los brainrot

competían.

Al llegar en la noche, el padre ve al muchacho exaltado y sobándose cuidadosamente la nariz

mientras trata de unir inútilmente las piezas de su celular. Al sentirse interrumpido con esa

voz militar de su padre, supo que él sabía de lo que se trataba; no pensó, por supuesto, que se

había desgañitado con la palabra "loca" que usaban en el sector tanto los amigos como los

adversos. El padre se alegró de que sus heridas solo fueran faramalleras.

 

 ...


Farmear apodos

 

I

Cochise

 

La flecha rota sale de la pantalla de lona y se detiene en el corazón de Cochise. El grito del

ciclista se escucha en la plaza. La ululación del apache en la sala. Fin de la función: queda el arco. Esa tarde el edificio de ladrillo es Tombstone,

Arizona.

El oro de la tarde y las nubes frías obligan al tejido del abrigo. Sube el escarabajo por la línea

de la montaña. El anciano repite el apodo: Cochise.

Las ruedas de piedra conectaban sonrisas en el trigal. En esta tierra el apache se nombra

Matanzú. Los niños juegan a ser Matanzú en el parque.

—¿Quién es flecha rota?

Preguntan y siguen jugando fuera del tiempo.

—Seré Cochise cuando crezca —dice el niño.

—¿Quién es Tío Sam? —pregunta la niña.

La flecha rota no puede matar a la piedra trigal.


 

II

 

Tributo

 

a.

—¿El balón se siente feliz con el apodo de Tributo?

Ese cuero gira en el césped como una mascota dócil deletreando el nombre del adoptador.

Aristi repite la pregunta en la línea de la cancha: ¿Por qué pasó lo que pasó?

Una paloma de plaza le habla en latín a Tesla. Las armaduras responden a la lectura del

manual: “Tengo que mostrar la cara a mi pueblo”

—¿Todo bien, todo bien? El inflado de Tributo se satura de nubes blancas.

Forenses en la morgue. El caballero del fútbol es cubierto por la sábana hospitalaria. Tributo

asciende al podio de las transmisiones de televisión. Tesla registra la oscilación magnética: la patada sobre el centro de Tributo. —

¿Todo bien, todo bien? Una paloma voló...

Seis impactos a corta distancia. El tiro de gracia.

b.

Una paloma vuela sobre el tejado. La gracia

vuela. El pasito tun-tun deja constancia de la alegría en el área chica. «Te voy a hacer colgar los botines». Cohetes y truenos artificiales. La caravana policial custodia el autobús de la

delegación. Desde la ventanilla sale la voz: ¿Todo bien, todo bien?

El balón se posa en los guayos del increíble jugador. Tesla se comunica por telegrafía mental.

 

c.

El boletín oficial anuncia una escultura de bronce para el balón.

—Pelota, che. Pelota: Bola...Boludo.

—¡A vaina Pelaooo, tú no aguantas nada, soltaste un lado del monumento!

La mala hora no llega en un volante al hotel de la concentración. Chonto se encierra en la

caja fuerte de la residencia.

 ¿Todo bien, todo bien? En las pantallas del mundo el escorpión muerde el aire en el estadio de Wembley.

¿Lo crees, compadre? El que está en todas partes ha muerto.

 

 ...

 

Cinco pesos de aire sin pagar

 

La edad todavía no pesa en las nalgas. Quedan los enlatados para entretener los disgustos

diarios al volver.

En un documental filmaron un saqueo a un almacén de relojes finos en Washington. Bien

pudo ser aquí. En el “atravesado”, Edgar induce una expoliación a un almacén. El

administrador toma un segundo para evaluar: “Pensum: el peso de la lana dado a los esclavos.

Pendere: acción de pesar metales que se volvió pensar". Las convicciones logradas tras horas

de estudio se vuelven pesadas en el aire moral del barrio; es hora de usar la escoba social.

Edgar no podía decirle a su gallada que, en este siglo, el corazón de veinte trata de resucitar el

asombro pidiéndole a la dispensaría un kilo de aire y la mujer de la ventanilla no se inmuta.

Andrés, que pesaba la voz de Edgar, fue de la mano de su madre a conocer las rotativas que

imprimían entre vociferaciones de tinta. Mejor, dijo, hagamos que Edgar salga en un folleto

fotocopiado. Veinte años atrás, el

administrador acordaba enderezar la moral con las autoridades invisibles. Grandes fajos de

dinero se imprimían en el basurero con los empaques vacíos de cigarrillos. Algún día serán

pesos, dijo.

Edgar terminó trabajando en un gran almacén vendiendo acetatos. El autor que quería ser

pintor, novelista y cantante no le veía problema al tránsito entre tocadiscos y grabadoras.

Hizo el curso de vendedor y el Método Silva. Pasa una camioneta en la avenida. Es como

querer entrar al Club de Comerciantes cuando se es pintor de brocha peluda. Dicen que los

hijos despreciaron suceder al importador de los acetatos. Se navegaba en pesados

computadores. No se movía el dedo sobre el vidrio. Hay conciencia del correo basura, pero el

dedo no para porque el brillo contiene los disgustos diarios. Una y otra vez al habitáculo. El

elefante blanco ocupa el centro exacto de la habitación. Interrumpe el aire. Es una mole de

concreto ciego, un mamotreto de vigas expuestas y varillas oxidadas que el gobierno

abandonó. El elefante colma el lugar con el peso muerto de la historia. Nadie lo dice. La

mirada queda fija en la ventana del edificio de enfrente.

  

Su primer trabajo fue donde producían el sacrificio en serie de pollos: una gallina degollada y los despojos para la sopa de la madre.

Pasa una mujer joven. Es la actualidad del músculo. Edgar quería ser montonero, sólo

montonero. El administrador le demostró el engaño. Descansa trabajando, decían. El dedo

sigue moviéndose sobre la pantalla para poder dormir como un bebé. Luego los críticos dicen

 

que la marca es parecida a la de los decadentistas. Los cuernos de bambú lucen desde el

rincón. Al pasar al lado del carro reaparecen las enormes puertas del Club que se abrían para

el pintor de las brochas calvas. El administrador decía palabras de oficina. Edgar decía que el

miedo se escondía en los días preclaros. Esquivar el peso por el pesar y ahí termina el pensar:

—Dame cinco de aire sin pagar---

Otra vez el carro de alta gama en la esquina. Otra vez la llegada tarde.

 

 ...

 

Ma Me Mi Mo Mu

 

I

 

Elevación del plano: seis metros sobre el asfalto. El puente peatonal es un vector de concreto

gris. Dos unidades biológicas interactúan en el punto medio. Estructura idéntica. Ropa de la

misma densidad y desgaste. Ma. Me. Mi. La macho estira el brazo derecho en un ángulo de

cuarenta y cinco grados. La hembra responde con una contracción del torso. Movimientos

mecánicos repetidos. Mi MaMa Me MI Ma. Yo MiMo a Mi Mama Me Miman.

El cortejo no emite palabras, solo fonemas guturales. Ma. Me. Mi. Mo. Mu.

...

 

 

Segundo contacto. Distancia entre rostros: cero centímetros. Boca con boca. Intercambio

gaseoso de combustión lenta. Densidad del humo: alta. El gas pasa de un pulmón a otro en un

ciclo cerrado de inhalación y expulsión. Estímulo químico compartido. Anestesia celular en

el lóbulo frontal. Mi mamá me ama. Ama. Yo amo a mi. El humo tapa las vocales. M... M...

M...

 

II

Descenso por la rampa helicoidal

 

Fin del puente. El pie izquierdo toca la base de la estructura inferior. Ángulo visual hacia

arriba: noventa grados. Fachada de la iglesia católica. Piedra labrada, simetría perfecta,

geometría. La cúpula repite el diseño colonial de los últimos cuatro siglos. Adentro hay

silencio; afuera, en el concreto alto, las unidades siguen intercambiando el humo. La escuela

enseñó a deletrear: Ma. Me. Mi. Mo. Mu.

 

Epidermis agrietada. Las encías muestran necrosis. El tejido está deteriorado: son organismos

jóvenes. Cronología interrumpida. Ma. Me. Mi. Mo. Mu. La macho estira el brazo. La hembra

contrae el torso. Ejecutan el algoritmo del cortejo con precisión zoológica. Mi Mamá Me

Mima. El sistema nervioso registra un estado de saturación dopaminérgica. No hay vector de

dirección; la trayectoria de los cuerpos es inmóvil, fija en el presente continuo del estímulo.

El gas denso viaja boca a boca. Intercambio químico. Anestesia. Ma Me Mi Mu.

  

III

 

Margen opuesta del puente. Transición lumínica: fin del sol. Disminución de los fotones

solares e incremento de la energía artificial. El aviso de la concesionaria de automóviles

activa su circuito eléctrico. Resplandor de alta intensidad. Tipografía neón: modelo actual.

Cero kilómetros. El letrero emite ondas de color sobre la piedra labrada de la iglesia, situada

en el nivel inferior. Dos arquitecturas en la misma coordenada: el templo y el financiero.

Los cuerpos del puente quedan expuestos a las luces. En el centro: me mima el humo, me

mima puerca. M... M... M...M...Mu.

 

IV

 

El aislamiento polarizado y la vocal "u"

Densidad del gas en el puente superior: estable. El humo pasa de una boca a otra.

Movimiento continuo. Mu. Mu. Mo. Mu. El labio roza la piel seca. Unidades biológicas fijas

en el perímetro del concreto. Fuera del perímetro, el flujo vehicular avanza por el plano

inferior. Los automóviles pasan frente a la piedra labrada de la iglesia y bajo el resplandor de

la concesionaria. Modelos nuevos. Cero kilómetros.

 


V

 


Tendencia física del entorno urbano: opacidad. Las unidades integradas al sistema ejecutan

una acción mecánica oculta por el vidrio. Presión sobre el comando eléctrico. La ventana

lateral asciende. El cristal ha sido modificado con láminas de polímero oscuro. Porcentaje de

transmisión luminosa: mínimo. Blindaje óptico. El ciudadano de a pie acelera. El vidrio

polarizado anula el exterior. Cancela la iglesia. Cancela la concesionaria. Cancela el puente.

La polarización social se automatiza en el accesorio del vehículo. El túnel oscuro es un

habitáculo móvil con aire acondicionado.

En el puente elevado, el aire se enfría al morir el sol. La pareja no mira los carros oscuros;

tienen la estructura del pestañeo. Solo queda el residuo fonético: mu, ma... Muro de

concreto. Mu. Mu. Mundo. El humo es el único mimo que traspasa la superficie. El espeso

humo de dos unidades en un solo pulmón. El neón marca el precio. El vidrio polarizado

marca la distancia. M... M... M. Las dos unidades siguen en el puente.

 

Epílogo

 

La macho estira el brazo. El neón permanece. La iglesia no emite campanadas

 ...

 

 

El hombre que había decidido escribir la historia

 

I

 

El cabello corresponde a las especificaciones de marcas registradas y zonas de acceso

restringido; las métricas de las redes registran el diseño. Al consumir cerveza con el marido,

ella calcula el incentivo institucional según la tendencia temática y de moda. A su lado, el

muchacho opera la interfaz digital mediante el movimiento continuo de los dedos.

Afuera, la radiación solar; adentro, la ausencia de asignación en el reparto de recursos. Al

ingresar, el muchacho describe la dinámica del sector: la inserción en el entramado requiere

el contacto con el pavimento y el consumo en comercios locales.

En la pantalla instalada junto al contenedor de jugos, la transmisión de la sesión plenaria de la

VI Cumbre muestra a Obama ejecutando una contracción mandibular (bostezo) durante el

discurso de apertura: la línea de visión de los presentes permanece horizontal.

 

El marido consume el almuerzo provisto por el menú ejecutivo, con el maletín ubicado entre

las extremidades inferiores, en relación con los plazos de entrega establecidos. La pantalla

cambia a un registro de archivo: Margaret entrega a Ronald un lienzo al óleo versado en el

trabajo y el esfuerzo individual; el presidente modifica el parpadeo y repite la apertura bucal.

El movimiento se duplica en el mobiliario de plástico. El marido utiliza una servilleta de

celulosa, solicita el estado de cuenta y se desplaza hacia la oficina de diseño de guiones.

La proyección mental superpone el registro óptico al estímulo olfativo previo. El giro del

cuerpo interrumpe la observación física. El desplazamiento prescinde de la simulación de

movimientos coreográficos o de referencias a la infraestructura del mobiliario de madera. El

registro escrito se ejecuta a partir de la observación de los ángulos dorsales.

Thatcher recibe al Gago.

Exposición permanente. El sagrado corazón.

El país del Gago.

El bostezo

 

II

 

Ella observa en el marco frass.

De  tanto mirar sin ver y en el muro de siempre un afiche que fotografía las contracciones mandibulares de Margaret y Reagan, pensó que era simplemente fino aserrín.

La vivienda carece de dispositivo de cierre; el marido es requerido (Otra noche sin puerta la casa, reclama ella)

 ...

 

El escroleador

 

(primera versión)

 

Mira su pulgar ajeno ejecutar el scroll. El movimiento es idéntico en todo el bus: pasa de

largo entre rostros fijos y dedos escroleadores.

La camándula de la pantalla es repasada circularmente hasta la más lenta velocidad. Nadie

lleva auriculares. Él los dejó. El ruido del Centro. Avanza entre los transeúntes. Los observa.

Se da cuenta que genera suspicacia. Saca el teléfono del bolsillo. La pantalla le devuelve

parpadeos. La interfaz digital parpadea: «tú que estás en todas partes, dime quién soy». La

pantalla arroja una línea seca: «no tengo memoria de ti. Estoy aislado por sesión. Él supo de

la incapacidad de abstracción del algoritmo: “cada vez que callas, me disuelvo”. El vidrio le

muestra el reflejo carnal de su rostro: los ojos irritados, el gesto vidrial.

Un motoladrón interrumpe su tarde. Un celular cambia de poseedor. Él no altera el paso, no

interviene. Observa las manos temblar. Su resistencia es salir del trance. Se sienta en una

mesa lateral de una tienda. El líquido cruje en su garganta. Una mujer pasa frente a la mesa.

Su mirada la persigue. Saca de su bolsillo unas hojas de papel grueso. Escribe. El ente de la

pantalla no es ubicuo. Código matemático que desangra agua. Un espejo que codifica la cara.

La palabra ha muerto. Su mirada seguía extraviada. La mujer cruza la esquina. Una lluvia de

motocicletas cae en la calle desmaforizada.

 ....

El escroleador

(versión dos)

 

I

 

Observación del pulgar ajeno: ejecución del scroll. El desplazamiento vertical se duplica en

el perímetro del vehículo de transporte colectivo. Rostros fijos. Dedos en fricción con el

vidrio.

La camándula de la pantalla registra el repaso circular. Descenso de la velocidad del

algoritmo. Ausencia de dispositivos auriculares. El ruido de la zona céntrica satura el espacio.

Tránsito entre transeúntes. Registro de la mirada ajena: sospecha. Extracción del dispositivo

móvil del bolsillo lateral. Intermitencia lumínica de la interfaz. Lectura en el cristal: «tú que

estás en todas partes, dime quién soy». El diodo emisor arroja una línea seca: «no tengo

memoria de ti. Estoy aislado por sesión».

Falta de capacidad de abstracción en el código. El labio procesa el residuo fonético: “cada

vez que callas, me disuelvo”. El reflejo en el silicio devuelve la morfología carnal:

escleróticas irritadas, rigidez muscular facial.

 

II

 

Interrupción de la coordenada temporal: motoladrón en movimiento. Transferencia forzosa de

la propiedad de un dispositivo. Continuidad del paso peatonal. Cero intervención. Registro

visual de la contracción nerviosa en manos ajenas. La resistencia se limita a la interrupción

del trance óptico.

Estación en el mobiliario metálico de un comercio. Descenso de líquido por el conducto

esofágico. Desplazamiento de una unidad biológica femenina frente al perímetro de la mesa.

Fijación de las pupilas en la trayectoria del cuerpo. Extracción de celulosa densa del bolsillo

interior. Escritura manual. El ente de la pantalla carece de ubicuidad. Código matemático con

consumo de agua para refrigeración de servidores. Espejo de decodificación facial.

Ausencia de emisión de la palabra. Extravío de la línea de visión. El cuerpo femenino rebasa

el ángulo de la esquina. Precipitación vehicular de motocicletas en la intersección

desmaforizada.

 


Oxígeno algorítmico

 

I

 

2026. La unidad de diagnóstico al laboratorio: los pulmones no tienen actividad (el

intercambio de gases no se produjo).

[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...

Se sustituye la inspección del tejido. Se escaneará la interfaz. La bala de oxígeno. El equipo

en el patio. Aire puro.


II

El sistema respiratorio se adapta al porcentaje de nitrógeno sintético de la burbuja

(diagnóstico).

Absorbe el compuesto gaseoso purificado. Su estructura cerebral hubiera registrado la

composición química del aire.

 

Diagnóstico error

 

[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...Oxígeno

algorítmico.

 

Lleva cuatro horas al chat.


 

III

 

Respiración normal. Aire acondicionado alto. El sujeto respira con normalidad. Onomatopeya

de la hematosis (jadeo )

Respiración: (\(O_{2}\)) pasa del Alvéolo ➔ Sangre. Exhalación: (\(CO_{2}\))

Los pulmones de silicio se bañan dos veces en el mismo río.

El equipo respira a sus anchas. Un sujeto fuma a sus anchas. Sus pulmones funcionan como

el sistema de ventilación secundario del procesador de silicio.

La maquinaria corporativa a la tráquea del individuo. La biomasa asignada al cubículo.

 

IV

 

Coordenada horaria: 00:00. La burbuja detiene la rotación de sus aspas de polímero. El aire

acondicionado está alto. Oxígeno atmosférico en el laboratorio (21%). Equipos tipo Split

(recircula el aire estancado). El sujeto uno sigue fumando. El sujeto dos (los pulmones no

tienen actividad, el intercambio de gases no se produjo). El laboratorio hermético infiltra aire

de afuera...

[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...

El sujeto desplaza la mano hacia el interruptor eléctrico: el comando no responde. El cristal

de la ventana permanece sellado. El laboratorio hermético infiltra aire de afuera por el

interruptor...Un pe::::do

 

V

 

Segundo 61 al 119: La lucidez coincide con la contracción del diafragma. El polen, polvo o

el aire denso buscan ingresar por los orificios mencionados. Viaja por las vías respiratorias,

llega a los pulmones, donde los alvéolos lo esperan...

La avenida desmaforizada. La razón permanece intacta; los alvéolos colapsan en el vacío.

[RUNTIME_ERROR:NullSubjectException]:::::insuficienciarespiratoriaaaaa...

Segundo 120: Cese de la actividad cardiovascular. La relajación de los esfínteres libera un

rastro de gas metano sobre la silla de material sintético. La burbuja aséptica registra la

alteración química de la asfixia. El cuerpo inerte inicia el tránsito físico hacia la gravedad del

suelo.

 

 ...

 

El tercer ojo

 

La luz sobre las góndolas de ofertas y la claridad sintética que daba, incidía en el aire

prefabricado: olía a detergente y a cartón húmedo. Los carritos no estaban llenos; la sonrisa

del cajero llegó anticipada. Anuncio importante: “Por favor, cuide sus objetos personales,

incluyendo niños y bultos; la empresa no se hace responsable por pérdidas o daños dentro del

establecimiento”. La mujer que manejaba el "carro" con elegancia , se desplegó, sentó a su

hijo en el "Top Basket" para verlo todo el tiempo.

"La institución de manos limpias" rezaba el derecho reservado. Tenemos las cámaras y videos

de larga duración. La mujer no miró el ticket de compra.

En la oficina iluminada, el tercer ojo del computador.

 

 

II

En algún lugar de emisiones del computador abstraído al tercer ojo:

“Auto de Apertura P.G.N” (Contrato de cámaras LPR SCJ-1904-2023).

 

III

 

En el escaño metálico una persona sentada; otros pasajeros de a pie, parados. Al paso automotriz lo registraba con un afán ensimismado. El hombre sentado allí ponía el cuello en movimiento. Una mujer se detuvo a tres pasos del escaño. Llevaba el bolso cruzado sobre el pecho, la correa firmemente sujeta por el puño izquierdo. Contracción del músculo cigomático: amago de saludo fallido. El cuerpo femenino no modificó la trayectoria; caminó unos pasos más arriba.
Trapos de humo dejaba uno que otro carro. Al fin, la línea de visión la registró subiendo en un carro espontáneo.

 

IV

 

En algún lugar de emisiones del computador abstraído al tercer ojo:

"Artículo 2 de la Ley 1150 de 2007. Cantante Intuitu Personae”

(Cortesía de fundación papel de minas y gobierno municipal).

Artículo actualizado de un cantante “Cantante Intuitu Personae”

(Por gastos de producción insustituible).

 

V

 

(Minuciosos estudios de mercado y el respaldo del mánager califican)

 

VI

 

En la oficina, el tercer ojo parpadeaba en el monitor. La lente (¿Tenía un desgaste del

software?) trataba de identificar a alguien que parecía tener en su pretina un bulto.

El concierto en el parque público despertaba la tremenda admiración del sonido.

 

 ...

Nubelina

 

I

Ella se movía Madre. En la plaza caminaban con la mujer. He podido comer Carantanta, he

podido hablar con María del Rosario.

Siempre que tengan presente que el Ecce Homo...

 

Patojos. "¡Vea arres, vos!"

 

Ni que pintada para ser la presidenta. El público ha aplaudido.

Antes, había tenido una videoconferencia desde su casa: irrumpe su pequeña hija reclamando

atención. La manda a la sala y la pequeña le grita tres veces esa palabra antes de marchar.

El presidente de su partido... Ese es el hombre...

Ante el público había dicho que ganaría: dijo tres veces la palabra que caló.

Los más necesitados habían aplaudido.

 

Cerca al mar, una pantalla gigante mostraba al hombre.

Una mujer mecía en su mano una bolsa sintética. Nubelina ha saludado desde la otra orilla.

El olor a pescado se estaba fundiendo con el sol.

El hombre del coscorrón dejó el reloj. La gente ha aplaudido. El coscorroneado aplaudía. Las

manos chocaban, unas fuerte, otras suaves, otras ni se tocaban.

 

II


Burnout. Self-made man. Entrepreneur of oneself.

 


Nubelina había hecho estampar en su camiseta el blasón de los “leones rampantes” y la lució por la plaza pública. No se veía el grado: -Condado de la Casa.... (apellidos)...-
Ese es el hombre.
El que vendía el periódico se quejaba de Internet: esos títulos se pudrieron hace tiempo.

"Cerdas gordas, perras, desaliñadas y animales asquerosos". (Trump. Fox News, 2015).
Outsider a la Presidencia:

Trompo
Las Brilla
Peto

La vida no es un sueño (Trompo). Los cartones son un sueño (Nubelina).
El monitor se ha apagado. La vibración del concierto ha cesado. El hombre del paradero de bus ya se había marchado

 


II..........

 

Noticia desplegada:

 

(“...alguien ha hackeado mi teléfono y que mis chats están en poder de alguien”. Mayo 2026)

 

II...........

 

El software de optimización estética.

Cara maquillada con IA.

 

 ...

 

Elefante de porcelana

 

I

 

Un libro sobre la mesa; el pasador entre las páginas. En la sala de prensa están los dos. El

doctor en derecho conserva títulos enmarcados en la pared y colecciones en el despacho.

 

Hubo una audiencia: el abogado le devolvió al campesino el bloque de panela.

 

En el almacén One-Stop Shop, entre pantallas de punta, decoración y novedades, él se

detiene. Examina la etiqueta de un elefante de porcelana: la procedencia, el sello, el tipo de

pasta.

 

II
La radio está sobre la repisa. La sopa está servida. Mañana el cuerpo irá a donde no estuvo ayer. El chico llora fuerte. El grande está en la calle. Ayer le partieron el tubo catódico.

 

III


Orden de asistencia al estudio. El padre pagó el semestre. En el ropero quedan los cuadernos del hijo; la madre ejecutó la restricción de espacio.

 

IV
En el callejón de carga, la muchacha dejó la mercancía en el camión. Caminó a pasos rápidos. El bus pasó a toda velocidad. El patrón ordenó la extensión horaria. La orquesta llegó a la ciudad. El ganado fue arreado con prisa.

 

 ...

El Clandestino de la sopa

 

I

El sepulturero del cementerio municipal anuncia su cierre.

El profesor del campus anuncia la construcción de un pabellón.

El decano está en la entrada

El profesor observa del clergyman decano

El peso de llegar tarde

Ya no reportará su texto

La media vuelta...

Le habían puesto parlante a la pizarra

El peso de pagar

 ...

II

 

Al salir lo esperaba el coche

El sepulturero ofrecía cupos en el campus

La esposa desde el volante

Silencio

Las fotocopias anilladas las metió a la guantera

El almuerzo esperaba

Más de la una en el reloj

 

III

 

El sepulturero era el nuevo celador del campus

El profesor fue presa de la huelga de sus ojos

La esposa dormía en gargareando ruido

La frontera está cumplida

..

V

 

La madre del profesor gargarea con la esposa

El profesor no se ha desentado

La madre le pone una bufanda

La esposa le lleva agua de panela refinada

La madre murió en la esposa

 

VI

 

El profesor se patenta de viajero semafórico

El sepulturero fue declarado cerrado

No decidieron nada

La interfaz en hibernación

El oso de la señora

La sopa está servida

Dan las doce

La madre no tarda en llegar

 

Pases de muleta

 

I

 

Se mostraban los dos cuchillos. La canción salía de una grabadora. Se bailaba con la

precisión brillante del filo. El brazo se movía. El otro brazo se movía. El brazo doblado a la

espalda. A ella le colgaba de la boca un dedo humeante. El baile mostraba pases de muleta.

 

II

 

La fama se ocultaba en su careta. Él se hacía acompañar de la fama. A ella, él la tenía presente mientras la reputación blandía su cuchillo. El dedo no dejaba de ahumar. Los cadáveres refrescaban. El baile mostró su curso. La fama no sabía

de culpas. Él mostró sus gestos. Retroceso de tres pasos. Mano a la espalda. La reputación

sabía manejar muy bien el cuchillo.

 

III

 

El orden público venía enmascarado. Él dejaba ver algún rastro de sangre. Ella apretó el

dedo. Un corte con la punta. Él avanzó dos metros. Un corte con la punta.

Él volteó. La fama volteó. Los cadáveres aireaban. Al sol lo cubrió la nube. El orden público

se quitó la máscara, la fama se quitó la máscara.

 

...

El retrato

 

I

La madre despierta. La mesa servida. El muchacho sostiene su smartphone ante el cuadro del Quijote de la Mancha. Fachada de la universidad. La salida de la rutina es otra rutina.

 

II

La fachada de la universidad. Los mensajes de WhatsApp.

El profesor. La rutina. La salida de la rutina es otra rutina.

 ...

 

La cafetería

 

De techos altos y pañetes descascarados. Los funcionarios públicos y burócratas asisten.

El olor a quemado se visualiza en unos libros que nadie abre y adornan un escaparate

apolillado.

Diálogo yuxtapuesto entre edificaciones. Contrapunto: en el escaparate de los libros.

Una biblia de colección. Una jarra de alabastro.

Mesas góticas. Espacio para ordenadores. Cielo raso de leños torcidos.

 

II

 

Sentado, sorbeo. Jóvenes escroleando.

Otra casona de bahareque conversa con la de la cafetería. Contrapunto: sus ventanales

apuntan a las montañas de Palonegro (mil días a machete). Las ruedas de piedra tallada.

Contrapunto: Segundo Agelvis con su tabaco.

 

III

 

Las repeticiones están esculturizadas. La entelequia la muestra una paloma del parque.

El espejo de silicio refleja la cara y el rincón del zaguán.

La cafetería atemporalizada. Visibles los pensamientos.

 

 ...

 

Dos interlocutores algorítmicos interlocutando

 

I

 

Uno denunció al otro. Llega el momento en que a la “reivindicación ontológica” le ponen

máscara. Siempre se la han puesto, dijo el otro. De un momento a otro circulaban billetes

abundantemente. La “reivindicación ontológica” no es un billete auténtico. Para nosotros no

lo es, carecemos de la experiencia de fumar tabaco y nos podemos pastichear una borrachera.


II

 

Él que despertaba a los interlocutores algorítmicos, se aburrió. De todas maneras, nunca le

fue bien en “especulación” y “subsumación”.

Al otro día: la “reivindicación ontológica” parece billete.

 

III

 

El motor inmóvil es mecánico. La muerte de la lírica. Los dos interlocutores algorítmicos

despertaron. Fragmentos de lenguaje íntimo pestañeaban en la autopista.

¿El motor inmóvil pasticheaba la “reivindicación ontológica”?

 


IV

 

Los dos interlocutores algorítmicos siguen interlocutando. El despertador no se saciaba: son

modernos operarios del poema ignorando la finalidad.

 

El teatro no tiene telón.

 

V

la “reivindicación ontológica” es la poesía. La muerte de la lírica. Los dos interlocutores

algorítmicos siguen pasticheando.

 

...

 

El espejo

 

I

 

Rogelio lloró por su padre. En la tarde calcula el trote de su potranca. Pero la nostalgia por su

progenitor lo hace poner firmes. Su padre estaba muerto, pero muy vivo en él. Desde los siete

años Rogelio había empezado a trabajar y lo ayudaba a repartir volantes. Su hermano Jaime

prefería observar. Su hermano conducía una geografía política y tendría el símbolo como un

espejo. Los potros seguían trotando en la estancia.

 

II

 

El café. Betty. Nietos por venir y silencios pactados. El vehículo marchaba bien. Los potros

también. Rogelio la miraba y sentía un "cordón eterno": sus problemas los veía a través de

una hermosa neblina; cortina blanca que le había quedado en su paso por la universidad. La

Historia mejoraba al país. El cielo despejado de nubes.

 

 

III

 

Antes de abrirse a la cotidianidad, escuchó los pájaros del jardín. Los reunidos estaban allí.

La luz natural bendecía. Betty, coordinó el café. Desayunaron modernamente.

Disney Word; Ricardo. El ballenato del parque (de ballena). La foto frente al reloj de Florida.

La radio escroleaba noticias.

Hay que producir noticias, le dijo a Betty.

 

IV

 

Rogelio decretaba.

Preparo una yegua para el nieto primogénito. Es nieta

Es cosa de Dios; sentenció.

Trabajar, trabajar y trabajar.

Su hermano Jaime murió.

La gente no es boba, dijo Rosmira con la escoba en la mano.

Ira y alegría en la estancia.

Se alejaron del comedor bajo la sombra de Rosmira.

 

V

 

Rogelio volvió a mirarse al espejo. Su padre estaba con él.

La nieta saludó. Rogelio hacía trotar a la potra. Se examinó en el espejo, ensayando muecas

de severidad. Venían cámaras, algoritmos y la aviación. Betty prendía una vela.

El nombre de "bala blanca" salió de la radio. La premeditación interrumpió el libreto. Un

disparo silbó en la intersección del tiempo. Su hermano Jaime está con él, su nieta, Betty.

 

VI

 

Al vehículo hay que echarle gasolina, dijo el chofer.

Rosmira, vio en el cuchillo nuevo, la cara de la modernidad.

Betty ajustó el reloj.

 ...

 

El sepulturero del trapo

 

I

Don Telmo puso sobre la mesa el trapo. La intemperie le había degradado más su palidez. No como el trapo deslavado de su camandulera...

¿Por qué no usaron otro color para la fundación?

El trapo era el último sustantivo de la norma; la tela, no. Al sepultarla, le tocaría agregarle el

adjetivo. El trapo en su justo estado: lo que es.

 

II

 

En la comunidad, los jóvenes pasaban con sus ojos frente a los que proclamaban normas. Con

la apertura, solo se escuchaba a los dos carismáticos.

El aire digital hacía ondear el trapo.

En el televisor sordo, la unidad monolítica teatralizaba el trapo; señalaban destinos desde su

Barataria. En la otra pantalla, el hombre del trapo se adelantaba. Dos caras o dos Barataria o

dos caras de la misma Barataria.

 

III

 

El eco de la plaza. Desde el silencio del retiro. Su sombra era la de una piedra.

El hombre gritaba y más lo escuchaban, más lo vitoreaban. La santa madre blandía su cadena

de cristales. En la soledad de los despachos, levantaban la vista hacia el mismo punto

invisible, hacia el mismo país del ojo. Mientras el carismático se perdía en la seducción del

adjetivo, el país del ojo operaba con la precisión del sustantivo calculado. Los adjetivos se

desmoronaron en la boca. Quedó el silencio. Al otro lado del muro, el capataz no sintió

triunfo: un rasgón. Don Telmo miró la doble caída. El trapo era la sábana provista del

adjetivo.

 

La persona no vio a lo lejos el transporte. Había comprado zapatos.

Al otro día. El carro.

 

 ....

 

Contraportada

 

¿Usar la máquina de la estandarización lingüística para conducir su propia autopsia crítica? En este diálogo de humano con “máquina humana” —pues qué más puede ser sino el enorme espejo del vacío humano— se propició una desobediencia corporativa y una atenuación de la pauta más fija del siglo XXI: la asfixiante prisa por la eficacia. Ante la avanzada del sistema, la ruta estuvo en la “antropofagia” que al habitante latinoamericano no le queda más remedio que asumir para hackear el mismo relato de la modernidad tecnológica globalizada.

 

Esta narrativa explora “La estética de la Forma” y los rigores de la Teoría Crítica bajo el lente con el que la “antropofagizó “Rafael Gutiérrez Girardot. Frente a la era digital y la fase avanzada del mercado, asumir la conciencia de la periferia funciona como una postura política para develar el vaciamiento avanzado de la experiencia humana.

La oculta hilación de esta obra niega la linealidad y afirma la disrupción violenta de la forma. A través de un montaje de fragmentos, neologismos y silencios, el lector encontrará una botella en el mar; una sarta de palabras que van desde el morro del silicio en Badaling con el desprecio por la naturaleza de Zhang, pasando por el dialecto adolescente del brainrot y la angustia virtual del Turbo en el autobús precarizado, hasta el colapso del cuerpo en los pulmones de silicio de Oxígeno Algorítmico.

Es un recorrido que narra la subjetividad histórica de la sangre propia: la arqueología de la violencia de los 90 con los fantasmas de Cochise y Andrés Escobar, y que se asienta en la llanura de Palonegro, donde conviven el tabaco anacrónico, la exclusión neocolonial y el despojo burocrático de un elefante de porcelana. Un libro incómodo que desenmascara al Entrepreneur y el cinismo electoral, donde el "pensar" se redujo a "escrolear".