miércoles, 5 de abril de 2017

El pensar lógico

El Pensar lógico de José María  Lázaro, publicado en 1961 por la Universidad de Puerto Rico, con  365 páginas dividas por lecciones de sorprendente  facilidad de lectura, pues al final de cada breve lección hay un cuestionario guía, no para memorizar el estudio sino para “estudiarlo”, para comprenderlo o asimilarlo…

lógica es un miedo suscitado por la pereza, pues su lenguaje dirigido a todos nos hace ver que este libro espantará la cantidad de absurdos que se comenten en la vida de todos los días o cotidiana y que alimentan, sin duda, la vida de la “polis” o ciudad. Así que este libro es también un excelente ejercicio para aprender a leer con profesionalismo, un buen manual para pensar bien.
Estas lecturas me han ayudado a tomar en serio la comunicación;  reconocer el abuso cotidiano que se hace de los estereotipos, de la generalizaciones gratuitas, reconocer al igual su facilidad para tener acceso al conocimiento.

El profesor José María hace descender la lógica como lo hace la poesía, del serio cielo de la severidad y nos hace ver que son técnicas universales que no caducan con el tiempo. Pues la lógica vista desde este manual es un método, un instrumento también para producir conocimiento; el lector no necesitará un conocimiento previo de filosofía pero si lo ayudará a ver claro los problemas cotidianos, no tragarás entero: si alguien te dice que toda verdura es verde, tu podrás decir que alguna verdura es verde o alguna verdura no es verde. Habrá quién certifique que ninguna verdura es verde. Llene ese formato con más que los siguientes ejemplos:
Ningún remedio bueno es ineficaz
Algunas cosas defendibles no son justas
Algunas personas inmaduras no son inexpertas (Ejemplos tomados del libro)

Como dice José María; les presento este amigo, ahora te toca a ti cultivar su amistad, y esperemos que se hagan buenos amigos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si sigues buscando el ave

 Les presento de mi reciente trabajo
 literario, unos poemas que tienen el jugo de un deseo
 que está moviendo mi país: la paz…
Esta colección tiene el título
 El incendio de las guerras blancas.


I
Si sigues buscando
El ave
Blanca blanca
Yo te digo está en la voz
Voz del viento
Y si vuelve  ave
vuelve  eco…
Vuelve coro que suena lejos
Un coro al fin y al cabo
Un coro que es tu voz
aunque también es eco
Si la buscas
está en la ciudad
en el campo y en las flores
en la rosa de los vientos
 marchita en el  constante florecer
volando o anidando
en el camino cualquiera del ave
En cualquiera de tus caminos
donde encontraste la vida
Si vas buscandola
el ave Está donde puede estar
está donde la voz se encuentra
esta el ave el ave  
Blanca Blanca
En el concierto
En el desierto
Está
En el  con
En el sen
En el so’





sábado, 8 de octubre de 2016

Las veinte gallinas

Las veinte gallinas estaban peladas y listas sobre la mesa y con sus largos cuellos destemplados. El clérigo todavía no daba la orden de lanzarlas a la enorme olla que brillaba de negra por la hábil fogata. La vegetación frente a la iglesia se había cubierto de neblina. Ahora falta que aparezca un hijueputa venado y este bazar se nos va por la letrina, dijo ávidamente el cura mientras arrancaba la camioneta que parecía borracha y jadeante subiendo la cuesta hacia la vereda cercana. Casi que no logro trepar a la defensa trasera y saltar adentro. La muchacha tenía amarradas por las patas otra diez gallinas y escuché que una cacareaba como si la hubiese bañado viva en una olla de agua hirviendo; cacareaba con lamentos lastimeros como si ya resignada no quedara sino lamentarse de su suerte… El cura bromeó un tanto con ella, llamando la atención de lo crecida y bonita que estaba. La muchacha sonriente y alelada por las palabras del párroco siguió metiendo gallinas a la olla.
Emsy, hola, es esos son eventos que se dan en las veredas rurales Andinas y se llaman Bazares donde el plato principal es el sancocho de gallina

"fenomenología del mundo actual"


Lo que tengo que decir sobre una "fenomenología del mundo actual" es sobre la multitud de pesimistas o pessimun (lo peor) que se mueven en las ciudades... El irracionalismo alimenta a este, junto con las ideologías más vivas de derecha, de izquierda, y los fanatismos religiosos comandados por el catolicismo.
 La confusión intelectual que genera este pasa por la moda de ser erudito y haber leído a Sartre y Cioran; ambos pesimistas. La gente de todos los días confunde el pesimismo con el realismo, y el rico se vuelve de izquierda, y el pobre fanático de derechas.
En este valle de lágrimas, el escepticismo, el nihilismo, el maniqueísmo, el ascetismo se comen con pan y café

miércoles, 17 de agosto de 2016

LA JUSTIFICACIÓN INTELECTUAL DE SU ARTE



Si el Arte es como un apacible arroyo que sigue su curso hacia otro arroyo más caudaloso e incluso al río, se  tendría la oportunidad de ser interrumpido en su transcurso por un accidente cualquiera;  en ese caso la reflexión que se haga sirve para buscar reparar el interrumpido curso del arte y hasta podrá enriquecerse un poco más…
En el caso en que el Arte sea concebido como un objeto en el tiempo y en el espacio, no habría problema en considerarlo como una piscina; vieja o nueva sigue siendo piscina.
Pero a mi me gustaría que el Arte fuera como un arroyo, y como en el caso local, no percibirlo como una piscina, debido sólo lo a una cosa, la ausencia en  el artista de una justificación intelectual de su obra que lo sitúe en un espacio y tiempo universal desde lo local.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Los poetas malditos. I- Baudelaire: poema La Falsa Moneda





The damned poets
Los poetas Malditos
I
Charles Baudelaire (1821-1867)
Poema La moneda falsa
(Del spleen de París, 1860)
  • El poema de Baudelaire es una traducción libre del Francés... La música de fondo proviene de TRUMAN SLEEPS por Phillips Glass, tiene todos los arpeggios, pero la melodia la han cambiado.e hicieron el pasaje que me sirve de fondo con el tútlo de Música para relajar perros.en youtube

viernes, 13 de noviembre de 2015

La manzana de los iconoclastas



Como el síndrome del miembro fantasma, cuando una persona siente un dolor en el vacío de su parte amputada, la Plaza Luis Carlos Galán tiene “La manzana de los iconoclastas”; cuatro calles desaparecidas de antiguas casas donde se desenvolvía un dinámico comercio de pequeños negocios entre peluquerías, residencias de viajeros casuales, oficinas de tinterillos, cafeterías…  y “lonchería”, que al atardecer del sector histórico de Bucaramanga hacía las veces de cervecería atendida por “niñas” que por esa década del setenta, empezaban a usar pantalón de bota campana y blusa estrafalaria.
 Desde la radio se escuchaba  sin cesar el que empezaba a ser el himno local de la época: “Una flor para mascar”;  canción ganadora del festival de Viña del Mar en Chile, y  desde entonces Pablús Gallinazus”  pasó a ser  el “Nadaísta" raro pues su poema se habían convertido en canción popular después de navegar anónimo entre el alboroto de esa poesía iconoclasta.
Pablús o Gonzalo Navas hacía sus caminatas desde su casa familiar en la calle empedrada frente a la Capilla de los Dolores donde había programado una lectura de poemas para escándalo público y del clero, pues supieron que la abandonada capilla era habitáculo de artistas de dudosa reputación. 
Esa real casona de los Navas era una de las tantas de las familias adineradas del sector. Pablús, después de caminar unas cuadras, subía al segundo piso de una antigua casona de la “manzana de los iconoclastas” donde se reunía Miguel Ángel Perez, Carlos Barriga y su tocayo Carlos Nicolás Hernández en torno a la revista el Gran Burundú Burundá que duraría dos años, según cuenta a viva voz Alvaro Mejía, el legendario librero de “tres culturas”. Esta revista homenajeaba a Jorge Zalamea Borda (1905-1969) y además representaba localmente a  la generación de escritores que se dio a conocer alrededor del Grupo Literario Jorge Zalamea.
En la casona contigua, en una “residencia” u hospedaje, que no amenazaba con caerse sino con pintarse de los colores desteñidos que daba identidad a la manzana: ocres, tonos rojos y naranjas que jugaban además con la puesta de sol  en la vecina montaña de Palonegro, vivía compartiendo una habitación,  el poeta Pablo Zogoibi con el “historiador Camargo” de temperamento y vida reservada.
Las “cariátides” que custodían la entrada al palacio, observadas por el gigantesco busto de Luis Carlos Galán, estarían en Bogotá esperando que Alejandro Galvís las trajera heridas como estaban, bajo el aplauso del Gordo Valderrama que se hacía cargo del suplemento dominical del periódico Vanguardia Liberal.


Notas
* Lonchería: es un negocio que en el ámbito local mezclaba cafetería con un lugar para hacer le “media mañana” o sea la comida antes del almuerzo, donde se ofrecía buñuelos con masato y génovas con ponimalta y mo-go-llas aliñadas.
“ “niñas” (se usaba ese nombre genérico para mencionar a mujeres jóvenes que trabajan atendiendo bares)
* Manzana: se decía a un conjunto de “cuadras” que componen un barrio.
Residencias: pasaba a ser hospedajes de encuentros de parejas, confundiendo-se con hospedajes de paso.
* Historiador Camargo: publicó varios libros de crónicas, y su nombre se perdió en los laberintos de la memoria.

* Jorge Valderrama: ocupó un lugar destacado en la cultura en Bucaramanga pues se le debe la gestión de la Biblioteca Pública.


EL POETA Y LA VIDA

Aunque nadie lo crea tengo un verde universo que sacar de la nada.
Aunque nadie lo crea, tengo un árbol que canta, un pájaro que habla y una fuente dorada que me brota del alma.
Aunque nadie lo crea yo también he frotado de Aladino la lámpara.
Aunque nadie lo crea, convertí el agua en vino una nupcial mañana.
Aunque nadie lo crea, una ilusión puso un día mil reinos a mis plantas.
Aunque nadie lo crea a la bella durmiente desperté con un beso de amor silencioso.

Pablo Zogoibi