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jueves, 13 de agosto de 2026

¡Un kilo de aire, sin pagar!

 Dame cinco pesos de aire sin pagar

 Ya con una edad que aunque no te pesa en las nalgas, aun viendo enlatados gringos, pues dices que te contienen los disgustos diarios cuando vuelves una y otra vez a tu habitáculo. Viendo en el documental un saqueo pandillero a unos almacenes de celulares de alta gama y relojes finos en Washington (Bien pudo ser en Bogotá),  te acordaste de la escena en el "Atravesado" donde el ingenuo "Edgar" propicia un saqueo a un centro comercial y que administraba un tipo desnaturalizado en plenos "años felices". 

 

¿Te pesan tus convicciones?

  ("pensum" significaba el peso de la  lana dado diariamente a los esclavos; luego se volvió el verbo "pendere, que tomo la acción de "pensar" o "pesar". En España, probablemente sus monedas vienen de esa conversión y luego  también sus colonias las centraron en "pesar" metales preciosos y monedas.

Las convicciones logradas tras "horas de estudio" se vuelven "pesadas" en el aire moral del que dirán y material. El administrador desnaturalizado ya tiene claro el concepto de "limpieza social".  En este siglo tu corazón de veinte trata de resucitar el "asombro" pidiéndole a la dispensaría un kilo de aire. Nadie te va a entender tus metáforas, vas activar otra vez el peso del que dirán; la dispensaria no se inmuta.

 Andrés era un tipo escindido, de convicciones pensadas, pero le pesada una época en la que su nacimiento privilegiado... De la mano de su madre alguna vez conoció las grandes rotativas que imprimían en máquinas de vociferaciones extrañas. Su misma madre le financió un "folleto"  que hizo vista gorda en los bolsillos de su prestante padre. Superó tus fotocopias de papel doblado que parecían no humillarte. En la librería viendo los portentosos libros de Toni Morrison. Veinte años atrás, el administrador desnaturalizado hablando con las autoridades invisibles de la moral de la  sociedad de bien.
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 La madre tierra no te exigía ser "capital humano" para llenar el estereotipo del padre ausente. Tu talante bueno te hacía tener miedo de que te tuvieran miedo al acercarte a los civilzados Ford que llegaban a la ciudad.
Grandes cantidades de dinero imprimías en el basurero con los empaques vacíos de las marcas de cigarrillos que abigarradamente  deleitaban tu entretenimiento. Algún día serán pesos. 

Edgar terminó trabajando en J. Glotman. Tu sentías un vacío al pensar (pesar) en que podrías terminar vendiendo televisores y tu amigo que quería ser pintor, novelista y cantante no le veía "pesar" hacer un tránsito vendiendo televisores y tocadiscos. Para poder alcanzar tu sueño (tu amigo hizo cursos muy buenos de vendedor y el infaltable curso del Método Silva, que según testimonios cercanos, encontró a más de una persona con su "lámpara infalible").
Ahora si tienes plena conciencia, al ver los automóviles de alta gama que ruedan en la ciudad... Como querer entrar en "tus años felices" al "club de comerciantes" cuando eras un pintor de brocha bien peluda y subías altas desescaleras... Dicen que los hijos le sacaron el jugo al importador de los carros (Familia que fue de gran prestancia y que luego, por derecho propio, emparentaron con los neobarrocos descendientes de la Colonia). Ese día te rociaste un perfume que estaba de moda para que el que hubiera ahorrado lo suficiente. La madre tierra nunca te hubiera reprochado el que no pensaras en darlo todo a ella.
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No lo nombraban como "scroll", tu la pasabas "navegando"  en pesados computadores de alquiler y luego volvías a tu habitáculo, una y otra vez. Todavía con una edad que aunque no te pesa en las nalgas, scrolleas, pero ya tienen conciencia de que es "spam" pero lo haces y te detienen en algún post pues dices que te contienen los disgustos diarios cuando vuelves una y otra vez a tu habitáculo.  
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Obviamente no puedes ver el elefante blanco, pero está ahí, en el centro exacto de la habitación, interrumpiendo algo que no se alcanza a describir. Era una mole de concreto ciego, un mamotreto de vigas expuestas y varillas oxidadas que el gobierno había abandonado tras un pesado mamotreto de contratos visibles al ojo público. El elefante colmaba el lugar con el peso muerto de la historia, pero tu no lo decías a nadie. Tu mirada estaba fija en la ventana del edificio de enfrente, mientras el elefante blanco llenaba la habitación.

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¿Recuerdas tu primer trabajo? Era una pocilga donde producían (¿eras prosumidor?) con incipientes recursos el sacrificio en serie de pollos. Si lo hubiera sabido Maurice Sendak (del que no sabía que por esos años felices se trepaba al podio editorial, pero no se habría dignado a venir a pintar este espectáculo que solo se podría describir con una "gallina degollada" y luego llevar algunos despojos para la sopa de los maternales.

Ahora, al ver una mujer joven y hermosa, tu concluyes que es la actualidad del músculo... Sigue evolucionando el músculo en la mujer. Tú estabas trenzado con el ser y ni te imaginabas tener conciencia de "tener y ser". Pero ahora el ser está en el teniendo. Vas a jugar futbol descalzo y te das cuenta que el adulto tiene intenciones tenesiendo y los muchachos persiguen en cada gambeta el sueño de Aladino. Edgar, en su  querencia quería ser montonero, sólo montonero. El administrador desalmado le hizo ver que se engañaba. Tu amigo quería irse para el monte y su madre nunca más lo volvió a ver. Tu no lo volviste a ver. Al hermano de tu amigo lo bajaron de una árbol a punta de bala pues su ropa no lo visibilizó. descansa trabajando; eso fue lo que dijo... Y la pasaba scrolleando sin descanso y podía dormir como un bebé.

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Te dijo que eras resilente; no has podido entender tu resilencia ¿Sufres? Pues sentirlo como calzoncillos es eso:  sindicarlo en la intimidad, sufrirlo. Luego salen a decir que tu marca es la de parecida a la de los  decadentistas. Los cuernos de bambú que te miran. Pero cuando pasas al lado de carro de alta gama, te parece como las enormes puertas del club del comercio que se te abrian cuando eras pintor de peludas estrellas. te decía proactivo y Edgar te decía que te escondías en los preclaros días. Esquivabas el peso por el pesar.
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Dame cinco de aire sin pagar, otra ves has sentido que cuando pasas al lado de un carro de alta gama... Y otra vez has llegado tarde, viva el neobarroco neoliberal.

 


 

 

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