Buscar este blog

martes, 31 de julio de 2012

Yocasta

Estuvo precisamente observando la ciudad que nunca había querido conocer, o mejor, que nunca hubiera podido conocer, la ciudad al otro lado del océano, la que de una u otra forma es un lugar soñado por los amantes de todos los tiempos. Estuvo navegando por ese canal milenario de trayectorias donde se veían esas edificaciones que habitaron poetas como Lord Byron, en donde se daban fiestas aristocráticas de máscaras medievales: no podía creerlo o no se había pellizcado en ese presente: parecía serle indiferente la compañía de la mujer que había querido en esos últimos años, que había conseguido ahora lo pensaba como un milagro así no creyera en los milagros. Mucho tiempo después su mujer había narrado ese viaje a una persona que percibió en eso alguna ostentación, como él la había percibido en cierta ocasión cuando ella le narraba sus paseos por aquel turístico país de monumentos y arte. Había percibido también en la respuesta de aquellos la impotencia de los que no podían hacer lo mismo, o de los que haciéndolo les había dolido el esfuerzo en dinero y voluntad , por carecer quizá de una cultura suficiente para apreciar las delicias del viejo mundo. Se decía que no sabía sentir alegría, pero en el fondo era su paradójica suerte que lo abrumaba ¿Que es la alegría? ¡Es un sentimiento del instante! ¿se puede sentir alegría todos los días? Cierto que los sentimientos humanos varían constantemente y se puede pasar de la tristeza simultáneamente a la ira. Pero para él parecía que la amargura fuera su desayuno diario, una ira contenida siempre, un disgusto dispuesto a invadirlo en cualquier momento, una aptitud critica ante todo que le imposibilitaba los pequeños momentos de contento, de sentir la suave brisa de la vida. Quien duda que en su interioridad albergaba la mina de amargura: un resentimiento tremendo, una ofensa que había quedado sin resolver para siempre. No se creía merecedor de todo lo que le había ocurrido, sus viajes su buena vida, todo. Su mujer la notaba pero ella la toleraba y a veces se mostraba dolida y por sus mejillas resbalaban unas cuantas lagrimas ¿cuántas veces sentado a la mesa, delante de un buen vino y en una noche de hermoso invierno parisiense quiso sentir alegría? ¿que era sentir alegría? Alguien le habría dicho que la culpa puede matar la alegría. Cuando la culpa se generaliza es dañina. Un ejemplo son las personas que sienten demasiada compasión por indigentes, por ejemplo, llega el día que al generalizar este sentimiento llega a pensar que ella es culpable de tal situación y al encontrar salida a esto entra en un estado de tristeza incontrolado. Pero él pensaba esa seriedad enraizada en su idea de la vida: había sido un soñador sin realidad, había sido un solitario desconectado de su familia y la soledad lo había rondado como a un libertino venido a menos; esa era la vida que le había tocado en suerte y la amaba a no ser por la carga que le había impuesto subliminalmente su progenitora a la muerte de su padre: debía ser el padre de sus hermanos. Costumbre que había florecido en estos países ante el abandono que hacían a las esposas ante el arraigo de las madres padres; pero él también había abandonado los suyos. Una noche de nieve que cubría las calles, se detuvo con Yocasta en una esquina y la besó.

martes, 26 de junio de 2012

Sara

Todavía estoy en el  Centro. Aun los vendedores ambulantes, a pesar de una persistente llovizna que para fines de junio es un  poco anormal, llenan las calles, pero esta vez sin pregonar sus productos agrícolas. Del otro lado de la manzana están los vendedores de abarrotes que compiten con los miles de pequeños almacenes instalados en edificios pequeños (todos estos pequeños comerciantes no pagan impuestos). Me quiero ir, pero no se a que lugar: en esas me encuentro con Álvaro que me saluda efusivamente y me invita a beberme unas cervezas. Le pido disculpas y volteo la esquina; me  he olvidado decirle que vi aquella mujer  que alguna vez me mostró en las calles donde estas deambulan. Iba de pasajera en el autobús y estuvo hablando amigablemente con un desconocido. El mismo Álvaro me decía que aquí le gente acostumbra a ser muy transparente con  quien conversa. Álvaro la vio una tarde como ésta y le pareció que las mujeres de este sector cobraban menos que las que se paseaban por el parque público de unas calles  más arriba. Allí el puesto de policía no tenía efecto sobre ellas por el curso natural de ese estado de cosas. Me narró que la vio tranquila pero su aspecto le había parecido desaseado, de todas maneras sin pensarlo le preguntó que si quería acompañarlo un poco, ella le dijo que tenía que darle la mitad del sueldo diario de un obrero: -Nada- pensó este. Pero él le había dicho como para no perder la costumbre, como por una especie de impulso. Jamás hubiera ido con Ella pensó después, no porque fuera indeseable: era una mujer de unos 25 años y a pesar de que estaba un poco subida de peso, no le pareció del todo indeseable. Fue por su desaseo. Entonces que tienen las mujeres de ese parque  que testimoniaba la  conmemoración de  los 100 años de quien sabe qué suceso. Tienen, dijo él encarándome, limpieza. La verdad yo nunca había sido adepto a frecuentar ese tipo de mujeres, ni siquiera las que llaman prepago, de las cuales el caso de los escoltas del Presidente Norteamericano Obama , son fiel testimonio. Hasta luego, me dijo Álvaro. Seguí con mis pensamientos mientras esperaba el autobús: Esa mujer que de verdad se veía desaseada narraba su vida privada: si trabajo en el sector del centro (Obviamente ninguna persona dentro del autobús sabía de su ocupación), tengo marido y dos hijos. Mi costilla es albañil pero siempre está sin trabajo.  Antes pagaba un hotel todos los días, pero también  este trabajo es poco remunerado ; no se levanta plata fácil. Entonces me tocó mudarme a una habitación a las afueras de la ciudad. Yo soy una mujer decente saben; en cambio las mujeres del parque fuman porquerías y a mí no me dejan acercar por allí.  Estuve tentado a esperar a pasarme a su puesto, decirle que todo se debía a su desaseo, que podría tener muchos clientes, llegar al parque y vender mucho si cambiaba de aptitud y ropas. Pero me detuvo una declaración inesperada de Ella. Su marido la amaba mucho y con un poco de dinero que le había enviado su madre él  le  había comprado una blusa. Se sentía culpable porque Ella había llegado un poco tarde a casa una noche. Dijo que le había dicho la verdad a su marido y que había llegado tarde pues como había pensado  hacer un curso para terminar su bachillerato, al salir le había tocado hacer el aseo del salón. Ignoro si su marido le creyó…  Pero lo que me cuestionó  de esto fue la escena de celos de un marido que sabe que su mujer trabaja en la vida.

lunes, 14 de mayo de 2012

LAS EMPUSAS

(De Come Fuego)
Camilo siempre recordaba las palabras que el hermano menor de su madre le decía sentados ambos en la banca del parque cualquier atardecer cuando salían de la edificación en construcción: no recordaba el cansancio de la jornada de trabajo, ni las gotas de pintura que quedaban en su cara, sus brazos, ni la muchacha solitaria que él vio bailar en una azotea un día antes de partir para el exterior : pensaba siempre en esas palabras, que ya de adulto se convertirían en una obsesión. Luego en las obsesiones de las lecturas de su mejor amigo: el tiempo. Hoy estamos aquí, lejos de nuestra ciudad-le decía su tío- pero es como si nunca hubiéramos estado aquí pues tú verás esto como un soplo de viento en tu adultez. Mira mejor que nalgas las de aquella muchacha. Su tío era un hombre inmediatista y pícaro que llevaba a su sobrino a jugar billar los sábados. Cómo extraño comer la carne de mi tierra-le decía ingenuamente Camilo--pero este se encontraba lejos pensando en su familia. Si, pensaba que el tiempo le había pasado como un soplo: tú tienes una bella vida le decían -mucho después supo que lo decían viendo que él no trabajaba ni estudiaba- Quizá no sabía que se había convertido en un Niní.(Pero no le hacía mal a nadie). Recién terminada la escuela elemental cuyo único Maestro era Marxista su madre lo puso de aprendiz de mecánico, luego de carpintero, luego de ensamblador de autobuses, luego de ayudante en distintas fábricas y locales ¿Nunca tuvo una novia en su adolescencia? Le llegó como un rayo su imagen en el cuartel: un capitán lo había sorprendido masturbándose. En una noche de guardia él sorprendió a un recluta tratando de violar a un compañero de pelotón: el conscripto se había evadido del cuartel, había regresado borracho, Camilo hizo un tiro al aire, el recluta huyó. Le preguntaba a su corazón por su extraña palpitación, por sus sueños tan laberinticos. Cuantos años de reflexión para establecer un sentido para sus sueños. Su mejor amigo le preguntaba por sus sueños apocalípticos: mejor le explicaba algo similar a las escenas del vampirismo en la mitología griega: las hordas de Hécate, las Empusas le parecían los graznidos de unos cuervos que escuchó una madrugada. Las Empusas en luna llena seducían a los ingenuos, apareciéndoseles como mujeres hermosas, luego asumían su verdadera forma para atacarlos. Camilo le narró a su amigo las consignas vampíricas del Cabo de su Pelotón cuando se entrenaban. Si -decía-, mi país siempre ha tenido un conflicto civil y esas consignas vampíricas obviamente iban dirigidas a los enemigos. Su amigo le narró en cambio que para las culturas primitivas de la humanidad el canibalismo, el vampirismo en contra del enemigo le daba al vencedor su fuerza por eso practicaban esas formas rituales. Pero a finales del siglo XX esas consignas eran barbarás y perjudiciales para la salud psicológica de los flacos reclutas: comer y beber la sangre del enemigo, así sea en sentido figurado era una barbaridad. Mucho tiempo después, Camilo reflexionaba el sentido de sus sueños. Creía haber identificado esa cara barbará que lo acechaba: su amigo le decía que si le hacía caso a las teorías de Jung se equivocaría (los sueños no son espejos de uno mismo), mejor que estudiara los propios conflictos ideológicos de su vida. Ese era un buen camino para tratar de entenderse él mismo. No sabía por qué el sueño de aquella noche le recordó la película: “Blade caza vampiros” que ya dentro de una cápsula lo convertía en cazador quizá de sí mismo.Pero algo falla y hasta su caballo pagó las consecuencias ¿Quién era ese caballo que mostraba el miedo de un ser humano? Era un miedo por el ser humano. En ese estudio concienzudo de si mismo dejaba que las “asociaciones de ideas” corrieran por su mente libremente. Se imaginó que en su caótica personalidad se escondía el signo de un caballo ¿él era uno de los miles más, presos de la fuerza de sus contradicciones? No, era uno de los miles presos del tiempo, que lo chupaba como un pequeño agujero negro y que en su cosmos escondía el universo de sí mismo. Una Empusa lo había chupado y ahora no era menos que un zombi, un Niní que empezaba a ser viejo. Aunque se equivocaba, su desesperación del tiempo era la cara de una empusa: su verdadero conflicto consistía en ser dos hombres en uno solo -lo que lo había anulado-el eminentemente Marxista se había enrolado en las filas que atacaban a estos pero que eran radicales; él había sido un niño.




sábado, 21 de enero de 2012

LITERATURA Y POLITICA


La compleja realidad de los países en el mundo actual ignora conscientemente por una especie de presentismo, que la literatura es un vehículo primordial en el entendimiento de los pueblos y de su propia realidad socio política. Viendo así las cosas, no se puede entender a una expresión –llamase culta- que despliegue cualquier ortodoxia o mandamiento: es el caso de las teorías literarias que se despliegan hoy las universidades difundiendo las recetascomo dogma de la narrativa e incluso de la poesía,  o sea que un escritor se ajusta a una receta que logró confeccionar según su experiencia y desde ahí produce su novela o su cuento, o lo que es peor aún: su poema, y esto lleva directamente a considerar la literatura una plataforma para escalar espontáneamente al éxito social y económico. Esta manera de escribir conduce directamente a acatar implícitamente el autoritarismo como una norma social y ni siquiera el ejemplo de Julio Cortázar servirá para disuadir a  los que pretenden escribir literatura de compromiso. Desafortunamente, las universidades están produciendo escritores con los oídos atentos al mercado, al bestseller y a la literatura como una profesión que produce obras de consumo masivo y de carácter sensacionalista. Pero si son profesores, salen con un concepto bibliográfico de la literatura que da como resultado que sus alumnos de bachillerato jamás en su vida vuelvan a leer un libro y por eso se crean los sistemas nacionales de lectura que sólo apoyaran a la gran industria editorial. Se ha olvidado completamente el Deslinde, esencial obra de Alfonso reyes (1889-1959) en  materia de teoría y ciencia literaria.  Por ejemplo, la obra narrativa de Rafael Humberto Moreno Duran (1945-2005)está por estudiarse: expresa una riquísima realidad que  despliega el modo de vida de una determinada clase social . No se trata de hacer una literatura de facciones.  La crisis de la literatura de lengua española ha padecido de ortodoxia y se ha refugiado en unos persistentes nacionalismos; se trata más bien de retomar el camino  que trazó Eduardo Mallea en la exploración de una realidad proscrita por la literatura de una tradición española clerical. También se suma a esta crisis, el anacronismo con que es practicada en los usos de los géneros literarios y su confusión con los acentos literarios. La literatura es de las artes, la más libre por excelencia y en eso es de reflexionar el texto de Pedro Henríquez Ureña (1884-1946) El descontento y la promesa.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Dosier Literato 2025



Dosier Literato

Víctor Manuel Niño Rangel

 

Escritor, gestor, investigador literario

tallerista, mediador y promotor de lectura


35 años de trayectoria

 

“una vida dedicada a la lectura, la creación literaria y la gestión”

 

1987

 

Me inicié en el programa de la Biblioteca Turbay (Bucaramanga) y el Ministerio de Cultura

“Viaje a la literatura colombiana: un país que sueña”

Asistieron RH Moreno Durán

Rafael Gutiérrez Girardot

Mario Rivero entre otros

 

1990

 

Presenté mi propuesta poética y fui socio fundador de la

“Asociación de poetas en Santander “Palabra en el Tiempo”

 

 

“plaquette”  “Stanza” (En Homenaje a Amílcar Osorio). Ilustr. Librado Barrera, present. Hugo Ciacedo

 

 

1995

 

Fui de la Junta directiva de las Ferias Regionales del Libro y organicé los talleres de creación literaria y programas de lectura

 

 

 

1996

Director de la Asociación de Poetas en Santander Palabra en el Tiempo, de la cual tuve la oportunidad de ser su director entre 1996 y 2007

 

1997

 

Taller literario en la Biblioteca Turbay,

la lectura investigativa y el enriquecimiento bibliográfico de las bibliotecas públicas.

 

 

 1998 (junio)

 

Fui el primer consejero de literatura del recién creado Consejo municipal de cultura

Fui de la Junta directiva de la Creación del Instituto Municipal de Cultura de Bucaramanga en representación del consejo de Cultura.

 

2000

 

“Cuando vaya de Viaje” La portada Jorge Torres y Máximo Flores. reconocimiento de Guillermo Reyes Jurado y Mario Rivero.

 

 

2004

 

Obtuve el premio a la mejor labor de promoción de lectura por la Gobernación de Santander

 

2008

 

Fui seleccionado por la Universidad Carlos III de Madrid (España)

Para participar en un congreso de cultura para el Siglo XXI, representando a la Asociación de poetas en Santander: "Palabra en el tiempo"

 

2010

 

Hice un curso de verano en la Universidad de Bolonia Italia

Sobre la Lectura y participé ne diversos eventos literarios de la Ciudad

 

2012

 

Publiqué un poemario en italiano y participé como jurado en un concurso de literatura para emigrantes en Bolonia (Italia)

 

 

2020

 

Entré a la Red de escrituras creativas y tertulias literarias Red Relata

 

Con mi taller de narrativa histórica y memoria social, derivado de los estudios realizados con el novelista santandereano Gonzalo España Arenas

 

 

2021

 

Taller de Narrativa Histórica y Memoria social

taller fue ganador de un estímulo de parte del Ministerio de la cultura las artes y los saberes en la categoría de itinerancia y circulación en 2023.  Y en el Encuentro Nacional Red Relata del mismo año, fue destacado en la programación general.

 

publicación de “cuadernos” de taller

 

2022

 

Obtuve un reconocimiento en el Encuentro nacional de la Red Relata por impulsar la memoria histórica en la narrativa e impulsar la lectura investigati

 

2023

 

Fui seleccionado para ser coordinador de Nodo de la Red Relata 2023-2024-2025

 

Reconocimiento que obtuve en el Encuentro nacional Relata 2023 en Bogotá,

 

 

2024

 

Fui seleccionado para representar a la Red Relata del Ministerio de Cultura en la Feria Internacional del Libro en Bogotá

 

 

Y Obtuve el premio a la narrativa de la Gobernación de Santander ( del programa de estímulos de la gobernación de Santander)

 

 

2025 

 

Mayo. Premio larga Trayectoria Literatura (IMCT)

 

Abril. Invitado al Encuentro Nacional Relata. (Micultura) Coordinador Nodo seis

 

Me encuentro gestionando la representación de Santander en el pabellón nacional de la FILBO 2025.

 

Sigo como coordinador de Nodo de la Red Relata y me preparo  para el Encuentro nacional Relata, Bogotá.

 

2014-2025

 

60 Publicaciones de mi autoría, subidas a la Biblioteca Digital SCRIBD

 

mediador y promotor de lectura en mis talleres literarios

 


viernes, 18 de noviembre de 2011

La lectura del Pájaro

La lectura del pájaro canoro, título que obedece a lo que el Ortodoxo Español Juan Valera (1824-1905) le reprochó a los latinoamericanos que renovaban no solo la literatura de habla hispana, sino consecuentemente le abrían la puerta a España y a estos rezagados países a la modernidad y que se conocían como “modernistas”.  El señor Valera tildó a los “Modernistas de “Pájaros Canoros” tratando de caricaturizar con el canto de esas aves del trópico al movimiento que le daba un golpe una vez más a la tendencia ortodoxa y dogmática de nuestros países (incluyendo España). Parece que el señor Valera veía insignificantes a los arrendajos, los turpiales y las golondrinas, parece que reflejaba en sus cantos la hiel de su sustancia dogmática clerical, pero Valera no era España y el genial Rubén Darío (1867-1916) estaba nada más ni nada menos que uniendo culturalmente a España y Latinoamérica. Pero me desvié del tema de este articulo que es el de la lectura. La tesis ya la había delineado en un texto sobre la lectura del 2008  que publiqué una vez más en mi pagina de “scribd” bajo el titulo :”El Bolero de la vida”. Nuestros países latinoamericanos siguen su movimiento cíclico en la rueda de la ortodoxia y el dogmatismo 
¿La lectura? 

Existen básicamente dos categorías en la lectura: la del lector profesional y la del lector investigativo: queda entre bambalinas el lector común, el que lee de vez en cuando y compra libros influenciado por la publicidad, un tema de moda o  gustos personales. Indiscutiblemente  aquí me refiero a la lectura de textos, no esa otra lectura que proclama la anacrónica moda de la semiótica.  Podría asegurar que el gran lector que fue el Argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) pertenece a la categoría del lector profesional y el también Argentino José Luis Romero (1909-1977), uno de los hombres más inteligentes de nuestro continente en lo corrido del siglo XX es un lector investigativo. Aquí como en Borges reniego de las especialidades y derivo ambas lecturas de una formación académica. En este ámbito el autodidactismo es más bien la regla debido a la carencia de una universidad de corte investigativo que es la que mantiene en un perenne atraso a la sociedad desde todos los puntos de vista. Masivamente no existen lectores profesionales y lectores que demuestren una seriedad investigativa como resultado de una “alma mater” tampoco. No necesariamente la masificación de escritores quiere decir que haya una masificación de lectores profesionales; al contrario, tal aparición de escritores, significa mejor un atraso. De los lectores comunes, la mayoría no son fruto o resultado de una “puja” académica”, como diría Borges, la lectura obligatoria de las academias crea es una “contra lectura”. La industria editorial vende es con relación al mercadeo. No existe una complementariedad de lectura y academia. Analizar las causas de estos fenómenos es no menos interesante. El lector más escaso que existe, es el que mencionó Rafael Gutiérrez  Girardot (1928-2005) con respecto a la lectura de Hegel : “ponerse en el ámbito de su fuerza” y esto quiere decir saber tanto como él y estar cuestionando sus comprobaciones. José Luis Romero es un lector como el que menciona Gutiérrez Girardot. Un lector común  leería a Romero para entender: por ejemplo, yo estoy entendiendo a través de la lectura de su historia de la sociedad occidental el mundo actual; yo me estoy guiando por su autoridad. Borges recomendaba la lectura hedonista, y el lector de Borges que paradójicamente debería ser un polígrafo, es también un sinnúmero de lectores comunes. El lector común, pienso, es bueno cuando entra en los artificios del autor como este que menciona Borges para evitar una posible “ incredulidad del lector” y acaso el abandono del libro: “No importa que el autor conozca el asunto del que habla; importa que haga creer que lo conoce. Cuando el lector sospecha que el autor no conoce el tema, que el novelista no ha imaginado bien las cosas, la suspensión de la incredulidad concluye”. (1960). Este no es el caso de José Luis Romero. Pero para no llamarnos a engaño el lector investigativo debe producirlo una universidad como las que ya no existen en Latinoamérica y mayormente nunca han existido; jamás una universidad privada en este ámbito producirá un lector tal como José Luis Romero, pues Borges era autodidacta y Gutiérrez Girardot completó su educación en Alemania criticando severamente la academia de su país. Es tanta la crisis de esto, como ya lo he repetido varias veces, que los lectores se dan espontáneamente, cuando idealmente no debería ser así: la educación institucional es la que debe producir los lectores. Yo no me resigno a un mediocre destino de lector común, producto del autodidactismo (factor de retraso en una sociedad) que ha  dejado miles de poetas menores y nuevas leyes burocráticas de lectura. Al menos diría como Borges, ser lector es una tarea más civil que la del  escritor y complemento con esa célebre frase Borgiana “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Eso indica que aspiro al menos a ser un lector profesional porque producto de la monstruosidad anti cultural del sistema ya es imposible ponerme en el ámbito de la fuerza que exige el lector de Hegel y José Luis Romero entre otros. El desprecio por la lectura va de la mano con el estancamiento de la academia, con su persistente utilitarismo que deshace en mil pedazos el ocio hedonista por la lectura; si un individuo se gasta una hora sentado frente una vulgar telenovela que hace que no tenga media hora así sea semanalmente para leer un buen libro: este imposible lector ha heredado la impaciencia de las elites que han gobernado estos países.






sábado, 17 de septiembre de 2011

El Escritor Noctámbulo

Estimados operarios

La madrugada y el fin de diciembre me rasgaban suavemente el corazón. Estaba sobrio, expectante. Observaba al chico que tenía un hambre terrible y la manifestaba. El hotel se veía desde la distancia como un restaurante chino en un sector popular ¡Comer era la cuestión! El hambre del chico me conmovió mucho. Salí a la calle a observar: una mujer semidesnuda se ocultó tras un poste de alumbrado y luego entró en la antepuerta de uno de esos hospedajes de mala muerte, después un tipo mal encarado se lanzó a la boca del poste donde había entrado la mujer. Muchos indigentes aparecieron de la nada por esa misma calle que alcanzaba a tener un poco de la luz que irradiaba de una avenida principal metros arriba: se disponían a buscar ansiosos en los andenes no sé qué cosas. De una -Me dice Carlos- camina y busca unos ayacos. Una caña de un retardado volador, caía inofensivamente sobre un tejado. En la desierta manzana de la plaza de mercados, revoloteaban algunos buitres. El Padre del chico, viejo en su oficio de portero, observaba quizá con una tranquilidad estudiada, el hambre del hijo. Me desesperé un poco: no tengo la culpa de ser cobarde, la literatura es basura, hace a los hombres cobardes y provincianos; lo único que tengo que hacer es cruzar la calle frente a la plaza de mercado, pasar por la vereda donde están los indigentes e ir a buscar el bollo. Hay un montículo de basura por allí, he visto que salen ratones y vuelan como colibríes. Un ratón blanco se posó sobre un mugriento poste, reclamándome el diente del niño: no ha mudado de dientes -le dije- En la esquina, en una caseta, unas personas bebían cerveza. El aturdimiento de la pólvora se había aturdido y daba paso a un pequeño cielo despejado. Tomo cerveza, brindo por la vida y por el primero de enero que me descubre aun en la mierda. El ratón se posó sobre mi hombro, tarareo una canción conocida para darme valor y la señora me dice -Cuídate hijo- Después , salí con los bollos. A la mujer del poste, aun el hombre la tenía crucificada en un pasional abrazo erótico, mientras al otro lado el cuchillo de un indigente resplandecía por el día.

12-2000

EL MACHO

Le habían dado la dirección de una nueva sala, entrando vio las chicas sentadas juntas en un largo mueble, una de las chicas le habló al oído a la Matrona. Lo hicieron sentar frente a ellas y le ofrecieron una cerveza, comenzó a beber a sorbos cortos y a mirarlas detenidamente, sin prisa, con sus ojos rasgados y su sonrisa apagada. No le parecía que esas muchachas estuvieran para ponerse un uniforme colegial como su amigo le había dicho. Mas sin embrago algo lo detuvo y le habló al oído a la Matrona; le señaló con cual chica quería estar, mientras pensaba que ella la elegida le parecía conocida. Ensayó poner la mano en el muslo despejado al cruzar las piernas. Ella se sintió un poco avergonzada, pero sin razón pensó él pues ese era su oficio y ahora que lo pensaba no se sabía si estaba acostumbrada, pues supuestamente esas jóvenes estarían estrenándose en esos menesteres. Se consoló pensando que así se sentiría la primera vez que un cliente le ayudó a quitarse el brasier. De todas maneras eso era voluntario del cliente. El macho se estremeció ante la piel de leche que tenía ante sí. Acostado boca abajo en la camilla, recordó la de ojos verdes, que por su ingenuidad lo hizo temblar mientras untaba la crema en sus espaldas. Vio a la chica concentrada en los movimientos de las manos por sus garrudos brazos. En los lisos muros unos amantes abstractos se retorcían. Se estremeció al pensar que antes de llegar a la sala, por la calle se encontró con una de sus alumnas del colegio que lo saludó efusivamente, que tal que lo vieran en estas-pensó- arruinaría su vida. Era conocido como un reparador electrónico en todas las salas de masajes que habían en la ciudad y lo conocían con el apodo del macho, pues cierta vez había gritado que él no tenía ni un pelo del otro equipo, hasta le daban crédito y a veces daba pagares falsos. Su afán de asedio en las salas era conseguir siempre la más joven recién llegada. Salió bruscamente de sus pensamientos y un estremecimiento recorrió su cuerpo cuando la chica le dice “profesor”, sin quererlo tuvo una gran erección. Ella Le dice que tranquilo y le muestra un vibrador que tenía guardado. El profesor queda paralizado. Ella intuía su suave consentimiento al resbalarle el vibrador sobre sus espaldas. el sentimiento de su machismo se apoderó de su alma al sentir la mazorca deslizándose hasta sus viriles glúteos. La chica quería que los hombres supieran como era ser penetrada. Ella misma quería ser un hombre. El macho sintió cierto estremecimiento.

11-03-1996


El Escritor Noctámbulo

Cuando Lorenzo supo que Octavo Paz había ganado el premio Nobel merced a su genialidad burocrática, decidió decididamente anular todo vestigio de burocracia de su vida de escritor: nada de vender libros y menos de promocionar su propia literatura ¡Qué es eso¡ valga la burla. Que un escritor tenga que seducir a la gente para que lo lean, el que debe seducir es el texto mismo –reflexionaba perentoriamente- así que abandonó sus escritos al maravilloso escenario del publico invisible, del tiempo avaro y dejaría que la fama ( que se volvió una vieja hippie según él ) hiciera lo que se le diera la gana; sus provincianos amigos escritores que pensaban también que la literatura era “presencia” podían seguir engañándose. De todas maneras Octavio Paz era un mediocre que había sido famoso, con el olvido rondándolo como polillas y se confesó a si mismo lo que en conciencia era cierto: él sería un mediocre oscuro, pero al diablo, tendría a los grandes genios de letras a su alcance: leería un treinta y uno de diciembre a media noche el más famoso poema de Goethe, leería en sus amaneceres más trasnochados a la Eneida, a Baudelaire y a Vallejo. En conclusión, para un escritor como él que había lanzado al caño la burocracia, el mercantilismo del libro, la literatura de mercado y la irracionalidad de las musas, nada mejor que internet, que me lean todos los que quieran. Así pasaban los años y publicaba su artículos, relatos y poemas sin sondeos de visitas a sus páginas y a otras páginas que manipulaban lo sondeos de visitas y atraían lectores mediante la práctica de la ciencia de la publicidad. Me importa un rábano -decía- De ahora en adelante -y no se confesaba que era una especie de retaliación- escribiré para causarle una honda impresión al lector -si es que existe un lector- así nunca sepan quién soy, ni quien seré “yo” . No quería romper con el “yo” pese a todo y pasar a las filas de los liberados del ego que solo querían o vislumbraban la trinidad griega: la belleza, la ciencia y la virtud”. Si, sus textos tenían un nombre de autor. Una mañana que se despertó a mirar su página, observó que uno de sus relatos publicados un tiempo atrás, tenía un comentario: del otro lado del océano alguien lo había leído y ponía un buen comentario de un relato: original y me gusta este relato, decía el comentario. Así pasó casi un año reflexionando ese comentario y llegó a la conclusión que es mejor un comentario sincero que mil visitadores hipócritas. El tiro que le pegaría al lector que cayera en la trampa de sus textos, sería el de manipular su conciencia, el de hacerlo cuestionar sin que se diera cuenta, el de conducirlo como a un caballo al potrero de sus especulaciones y sobre todo en sus artículos que los escribía para el presente. Pero había días en que lloraba como alguien que había perdido un hijo, tanto tiempo perdido, recordaba las palabras de su abuela que decía siempre, no a él a Lorenzo, sino al aire para que todos lo escucharan, pero en el fondo sabía que esa sentencia iba dirigida a él “que el tiempo es oro y los santos lo lloran” palabras que para él sintetizaban el utilitarismo anglosajón y la moral de una época que persistía en mantenerse a través del tiempo y que cuando su abuela las decía a él no le decían absolutamente nada, pero mucho tiempo después comprendió lo que le decía su madre y se dijo que era tarde, estaba poseído por el demonio de la literatura y así algún santo tendría motivo para llorarle. Vomitaba esos pensamientos y recordaba que no había leído a Proust, que no buscaría por ningún motivo ningún tiempo perdido, mientras imaginaba a los escritores que la “gloria” les había regalado alegría, pero a pesar de todo él estaba contento, él era seductor, o mejor, sus textos eran seductores, amen y seguiría pensando que el terrible utilitarismo anglosajón posesionado en el mundo era lo más unilateral del mundo.


El Hijo de Ruth

Ricardo era el tipo de hombre que nunca había convivido con una mujer y que quizá nunca conviviría con una mujer. Ante sus dos amigos exponía reflexiones lucidas y mostraba su agrado por las mujeres jóvenes, como queriendo entrar en la conciencia de uno de sus amigos por sus gustos por las mujeres maduras. Sus ojos eran rasgados, como los de un oriental, sino resultado de una cirugía que había rellenado su cara para hacerlo ver más jovial, lo que le había producido que las secuelas de su acné de adolescente se notaran más, como si hubiera sido intervenido después de una quemadura . Su amigo le parecía que esa descripción exageraba, pero si se podía ver como un Maicol Jackson, a no ser por sus complejos debido también a su estatura. Sus dos amigos lo seguían fielmente en sus andanzas reflexivas, sino fuera también porque uno de ellos cayó en cuenta que sus disimuladas críticas hàcia lo que él hacia, lo estaban cohibiendo más de la cuenta. No moleste tanto, le decía a su otro amigo, me tiene ya traumatizado y sobre todo en cuestión de mujeres. Si se decía que era atractivo en comparación a Ricardo, porque no podía tener una chica hermosa. Al tercer amigo le parecía que este no era comportamiento de tipos de 34 años, pero los toleraba porque sus amigos les representaba un status que él no tenía, a pesar de que se consideraba más inteligente que los dos, pero a pesar de que la madre de Ricardo lo consideraba a él un borracho y mala influencia para Ricardo, a pesar de eso lo invitaban a compartir la Cena en la casa de ellos, cosa que él por falta de carácter se negaba a rechazar y lo que le valió en una ocasión que una novia que tenia lo sacara de la casa por no cumplirle una cita. Pero ninguno de los dos se atrevía a criticar a Ricardo frente a él Los dos amigos hablaban de él a sus espaldas y al otro día ya estaban reunidos.

02-01-2011


El Roto del Humo
Era la una de la mañana, pasaron por el bar Los Perros y estaba también lleno de prostitutas bailando cumbias vallenatos. Prostitutas de bajo precio pero la mayoría de ellas muy jóvenes. La pequeña minifalda que usaban y el contoneo ordinario de las caderas los hacían ver desde fuera en un frenético movimiento de los genitales. Pasaron por el Bar Carrusel donde también estaba lleno. Las prostitutas que allí habían eran más cotizadas. En ese bar no entraban sino tipos que tenían bastantes billetes. Pero ni por que así fuera, ese era un barrio que era un hervidero de delincuentes, gentes de mala vida e informales, era un zona roja, una zona de tolerancia de mala muerte . Era casi medio barrio lleno de Bares, casas de lenocinio y fumaderos de drogas. Lorenzo, le decía el amigo –Usted fue muy grosero en su primera comunión, no dejaba de maldecir- Pasaron por el bar Casa de las Muñecas y a Lorenzo le llamó mucho la atención una muchacha que estaba sentada y dejaba ver sus piernas color canela hasta sus genitales. Rodrigo-dijo- es muy bonita esa mujer que está allá sentada sola. Bueno que le vamos a hacer, no tenemos billetes. A pesar de todo, Lorenzo era muy tímido y no se atrevía a entrar al Bar para hablarle si quiera. No seamos hijueputas nos jodimos. Rodrigo quería fumar marihuana. Lorenzo había perdido su año escolar y estaba asustado ante el autoritarismo de su madre. Si marica, usted tranquilo porque no estudia. Entonces vamos a buscar marihuana, dijo Rodrigo. Pasaron por el bar El Roto del Humo, Lorenzo no sabía por qué había recordado la pregunta con la que perdió su año escolar: ¿Quién entraba por Richard Nixon, a la Presidencia? Pero si yo no soy gringo , a duras penas me gusta ver bailar a Travolta, se decía. Además no fumo marihuana y éste marica quiere empezar a fumar marihuana. Se acercaron al Roto del Humo y Lorenzo quedó maravillado, estaba lleno a reventar y todos estaban bailando una versión Vallenato de la canción Alicia la Flaca en un frenetismo de movimiento de caderas ; se acercaron un poco más, era un bar de prostitutas homosexuales. En la claridad que les daba las luces giratorias en la pista de baile, pudo observar las caras de éxtasis de los homosexuales. Vamos a buscar Marihuana, dijo. Rodrigo se internó entre unas casuchas miserables a las que se llegaba descendiendo por unas escaleras. Yo lo espero aquí, en una esquina despejada por la neblina del amanecer. Pasaron unos minutos, cuando vio a Rodrigo apretándose con una mano el ombligo. Primo, le dijo con cariño, me metieron la punta de un cuchillo en el ombligo. Rodrigo era un jovenzuelo que vivía hacia poco tiempo en la calle, su familia vivía en la indigencia. Lorenzo comenzó a pensar en su primera comunión, si, se veía elegante en la iglesia, había blasfemado varias veces por que accedía fácilmente a la cólera frente a su familia; su abuela que lo llevaba de la mano, lo sintió inquieto y lo aferro mas fuerte cuando el cura paso dando bendiciones
23-12-2010